¿Nuestro sistema educativo está matando la creatividad de nuestros hijos?

¿Las escuelas matan la creatividad?

Sir Ken Robinson, escritor, educador y conferencista británico, dio una conferencia recientemente en TED en el cuál argumenta que el sistema educativo mata la creatividad. ¿Cuán cierto será?



Las personas tenemos interés en la educación porque es una de esas cosas que llega a lo profundo de la gente, como la religión, el dinero, entre otras áreas de la vida. Tenemos un gran interés comprometido en ello, ya que la educación es la que nos va a llevar a este futuro que no podemos comprender.  Nadie tiene una pista de cómo va a ser el mundo en 5 años, sin embargo se supone que estamos educando a los niños para este futuro.

Todos estamos de acuerdo en las extraordinarias capacidades que tienen los niños en lo que respecta a sus capacidades de innovación. Tienen talentos impresionantes que, en ocasiones, desperdiciamos sin piedad: los niños se arriesgan; si no saben, prueban; no tienen miedo a equivocarse. Y no es que equivocarse sea lo mismo a ser creativo, pero lo que es cierto es que, si no estás abierto a equivocarte, nunca se te va a ocurrir algo original. Y cuando llegan a ser adultos, la mayoría de los niños han perdido esa capacidad: tienen miedo a equivocarse. Estigmatizamos los errores. Y ahora estamos administrando sistemas nacionales de educación donde los errores son lo peor que puedes hacer. Y el resultado es que estamos educando a la gente para que dejen sus capacidades creativas. Picasso dijo que todos los niños nacen artistas. El problema es seguir siendo artistas al crecer. No nos volvemos más creativos al crecer, más bien nos hacemos menos creativos. La educación nos hace menos creativos. Y ¿por qué es así?

Todos los sistemas educativos del mundo tienen la misma jerarquía de materias. Sin importar a donde vayas. Arriba están las matemáticas y lenguas, luego las humanidades, y abajo están las artes. En todo el mundo. Y en casi todos los sistemas, además, hay jerarquías dentro de las artes. Arte y música normalmente tienen un estatus más alto en las escuelas que drama y danza. No hay ningún sistema educativo que le enseñe danza a los niños todos los días de la misma manera que les enseñamos matemáticas. ¿Por qué no?

La jerarquía de las materias se basa en dos ideas. Primero, que las materias más útiles para el trabajo son más importantes. Así que probablemente te alejaron gentilmente de las cosas que te gustaban cuando eras niño, con el argumento de que nunca ibas a encontrar un trabajo haciendo eso. Esto es un consejo benigno, y hoy profundamente equivocado. El mundo entero está envuelto en una revolución. Y la segunda idea es la habilidad académica, que ha llegado a dominar nuestra visión de la inteligencia, porque las universidades diseñaron el sistema a su imagen. Todo el sistema de educación pública en el mundo es un extenso proceso de admisión universitaria. Y la consecuencia es que muchas personas talentosas, brillantes y creativas piensan que no lo son, porque aquello para lo que eran buenos en la escuela no era valorado o incluso era estigmatizado. Y pienso que no podemos darnos el lujo de seguir por este camino.

La inteligencia es única y las personas tienen maneras diferentes de descubrir su talento y de maneras maravillosas. Gillian Lynne, una famosa coreógrafa reconocida en todo el mundo compartió su increíble historia de cómo descubrió su talento para bailar. Ella era incompetente en la escuela a sus 8 años, y la escuela le escribió a sus padres diciendo que su hija tenía un trastorno de aprendizaje. No se podía concentrar, se movía nerviosamente. Hoy dirían que tenía ADD (Déficit de Atención). Pero esto paso alrededor de 1930 y no se había descubierto el ADD. Fue a ver a un especialista. Entró a una habitación con su mamá y la sentaron en la esquina del cuarto mientras el doctor hablaba con su mamá sobre los problemas de Gillian. Ella molestaba a los demás, no entregaba la tarea, y no ponía atención, una pequeña niña de nada más 8 años. El doctor se sentó junto a ella y le dijo: “Gillian, espera aquí tengo que ir a hablar en privado con tu mamá.” Pero al salir de la habitación el doctor prendió la música del radio y la dejaron sola en el cuarto. El doctor y la mamá la observaron sin que ella los viera, y al momento que la dejaron sola en la habitación, ella se paró y empezó a moverse al ritmo de la música. La miraron por unos minutos y el doctor le dijo a su mamá: “Sra. Lynne, Gillian no está enferma, ella es una bailarina, llévela a la escuela de danza.” De ahí la mamá la llevo a una escuela de danza y eventualmente Gillian entró a la escuela del Royal Ballet, se volvió solista, y tuvo una carrera maravillosa con el Royal Ballet. Se graduó de la escuela y fundó su propia compañía, la Compañía de Danza Gillian Lynne. De ahí en adelante ella fue responsable de algunas de las obras musicales más exitosas de la historia, le ha dado placer a millones, y es multi-millonaria. Otro doctor quizás la habría medicado y le habría dicho que se calmara.

Yo creo que nuestra única esperanza para el futuro es que reconstituyamos nuestro concepto de la riqueza de la capacidad humana. Nuestro sistema educativo ha explotado nuestras mentes como nosotros lo hacemos con la tierra: buscando un recurso en particular. Y para el futuro esto no nos va a servir. Debemos re-pensar los principios fundamentales bajo los que estamos educando a nuestros hijos. 

Lo que TED celebra es el regalo de la imaginación humana. Debemos usar este regalo. Y la única manera es ver lo ricas que son nuestras capacidades creativas, y ver la esperanza que nuestros hijos representan. Nuestra tarea es educar su ser completo para que puedan enfrentar el futuro. Puede que nosotros no veamos ese futuro pero ellos sí lo van a ver. Y nuestro trabajo es ayudar a que ellos hagan algo de ese futuro.