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Papá.

Hay muchas cosas que quiero decirte, pero no es un proceso fácil el convertirlas en palabras que expresen adecuadamente mis sentimientos.  Y es que, ¿cómo puedo comunicarte esta ambivalencia de creencias que tengo hacia ti?

Sé que no fuiste un padre perfecto. Pero ahora comprendo que hiciste lo mejor que pudiste dentro de tus propias capacidades, a pesar de que, en ocasiones, me sentí defraudadx  al no me expresar tu amor de la manera en que yo esperaba o deseaba. Más allá del enojo o reproche que pueda hacerte, papá, ahora sólo siento empatía por lo que pudiste ser como esta figura de cuidado.

Ahora comprendo que, si estuviste ausente fue porque  no considerabas tener las herramientas para brindarnos una mejor calidad de vida con tu presencia; si estuviste de manera abusiva o negligente, fue porque no tenías las herramientas de autocuidado que tuviste que transmitirnos; si estuviste presente en mi crecimiento fue porque sabías que, a pesar de los errores cometidos, algo dentro de ti procuraría hacer lo mejor dentro de sus capacidades y limitantes. Aún si estaba a punto de descalabrarme la cabeza.

Puedo decirte que te reconozco como padre, como aquella figura que me guió y enseñó a andar. Con tropiezos, caídas y reparaciones.

Fotografía principal:  Dave Engledow

 

Redacción

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