Las preferencias alimenticias comienzan en el vientre materno

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¿Te has preguntado por qué hay personas que disfrutan más de los alimentos enchilados que de los dulzones? O ¿por qué un individuo tiende a añadirle demasiada sal a su platillo, cuando a otro ya lo considera más que suficiente?

Estudios señalan que los alimentos que las mujeres ingieren durante el embarazo son detectados en el líquido amniótico, permitiendo que el feto desarrolle un gusto por sabores similares. De hecho, se mostró que alrededor de la quinceava semana después de la concepción, los fetos empiezan a absorber más el fluido amniótico cuando es dulce que cuando es amargo. Por lo que, a la veintiunava semana, los fetos ya pueden discriminar diversos sabores utilizando el olfato y el gusto. 

Julie Mennella, del Monell Chemical Senses Centre en Filadelfia, EE.UU., explica que: “El fluido amniótico es el ‘primer alimento’ complejo que contiene químicos con ambos sentidos: el olfato y el gusto.” 

De acuerdo con Mennella, las preferencias de algunos alimentos son aprendidas desde antes del alumbramiento. Por lo que la conciencia de los sabores se va adquiriendo desde el quinto mes, criando cierta inclinación a ese sabor. De hecho, según Peter Hepper, director de Fetal Research Centre, en la Universidad Queen, detalla: “Los fetos expuestos al ajo desde el vientre tienden a preferir ese alimento más tarde en su vida, al menos desde los ocho años.”

Por lo que, cuando una mujer embarazada tiene antojos de comida chatarra, el bebé llega a tener una alta preferencia por este tipo de alimentos. Este estudio tuvo lugar en la Universidad de Adelaide, en Australia, donde encontraron que este tipo de alimentos generaban una sensación similar a la adicción de sustancias. 

No obstante, no todo está perdido si una tiene antojos de comida chatarra durante el embarazo. Hay diversos factores que forman el apetito de los niños en cuanto crecen: presión social o del medio, entre otros. El efecto del aprendizaje de los sabores puede variar desde el vientre materno hasta en el proceso vivencial de cada individuo.