Estos sencillos consejos te ayudarán a entablar una comunicación abierta e íntima con tu pareja

No hace mucho, un amigo cercano me sorprendió con unas sabias y proféticas palabras: “Ya comprendí cómo funciona el amor; bueno, cómo lo hago funcionar.” Al escucharlo, inmediatamente pensé en la importancia de apropiarse y de responsabilizarse de los sentimientos de unx, así como de las consecuencias que implican en función de nuestras reacciones conductuales, cosmovisuales y emocionales.

Es decir que si yo tengo cierto número de expectativas de cómo tiene que comportarse mi pareja, ella no lo hace de esa precisa manera y yo me enojo y actúo en consecuencia de mis sentimientos… ¿de quién es la responsabilidad de sus emociones? Por supuesto, unx mismx. Sin embargo, la mayoría de las ocasiones lo olvidamos ante el furor del miedo, enojo o tristeza.



Esto, por supuesto, no significa que no debemos ser capaces de sentir ni de expresar aquello que nos incomoda, duele o molesta. Sino, todo lo contrario; ya que la pareja es este individuo con quien se puede mostrar vulnerable, sentirse comprendido, respetado y aceptado, y así no sólo generar intimidad entre ambos miembros de la relación, también compromiso por lo que fueron, lo que son y lo que serán. Pero… ¿cómo decirle a mi pareja que me siento mal dentro de la relación?

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El ser humano tiene la necesidad intrínseca de hablar y expresar sus emociones, de manera abierta, directa y honesta. Desgraciadamente, hemos aprendido que la expresión o la sensación misma de ellas, nos vuelven vulnerables y, por tanto, blancos fáciles al dolor. A nadie le gusta esa sensación de indefensión, y por tanto actuamos en función de mostrarnos fuertes, orgullosos y, sobre todo, lo menos vulnerables. Pero entonces se llega a una incoherencia en el vínculo con la pareja: si él o ella es con quien puedo mostrarme vulnerable, y sentirme protegidx y cuidadx, ¿por qué debo demostrar que soy el/la fuerte y que no me afecta lo que hace, cuando realmente sí me deja una sensación de displacer?

En este momento llega a mi mente una serie de frases que responden, desde el enojo o el miedo, a esta pregunta: “Pues es que siempre me responde súper secx o simplemente me ignora”, “No acepta su responsabilidad/culpa en el problema”, “Se enoja y me reclama cuando yo le reclamo”, entre otras más. Por obvias razones, una persona mortal a la que no le gusta que invaliden sus emociones, no vuelve a abrir su corazón con aquel individuo (desgraciado) que se atrevió a cometer semejante barbaridad.

Con el fin de continuar fomentando el compromiso y la intimidad en la pareja, es importante tomar en consideración algunas herramientas útiles para la salud tanto de la relación como de unx mismx. Una de ellas, la comunicación:

– Para una buena comunicación, es importante introducir el término de asertividad. Se trata de una herramienta de comunicación donde se valora la existencia (creencias, pensamientos, emociones y conductas) de la pareja, así como de la de los sentimientos de unx. Esto permite dar lugar a la expresión de lo que sentimos, en lugar de los reclamos acerca de las acciones que nos lastimaron.

– La asertividad cuenta con ciertas características, tales como la escucha consciente a lo que está diciendo la pareja: ¿qué es lo que realmente me quiere transmitir mi pareja? Más allá de que si unx llegó tarde, si se nos olvidó el regalo de aniversario, si no ayuda a los deberes del hogar o si está cada vez más enfrascadx en el trabajo… Se trata realmente de un reflejo sensible del miedo o una tristeza latente, el cual necesita ser tomado en consideración, valorado, amado, respetado…

– Otra característica es actuar en función del bienestar de la relación misma; es decir, del compromiso con lo que fueron al conocerse, con lo que son en el día a día y con lo que serán según sus proyectos de vida. Esto implica crear un espacio íntimo cuya fuerza de existencia se dirige hacia la salud de la relación, y no tanto hacia el poder sobre la pareja. En otras palabras, relacionarse con la pareja a través del poder para crear un espacio interdependiente y saludable, en vez del poder sobre el otro.

Asimismo, apreciar los esfuerzos del otro para cambiar, para escuchar conscientemente lo que unx está diciendo, para comunicarse con unx, para agradecer y mostrar apreciación… Quizá los cambios no son tan inmediatos o perfectos como unx los espera, sin embargo, recordemos que “Roma no se hizo en un día”, y habrá que seguir incentivando los cambios a través de la confianza, la paciencia, empatía, respeto y amor.

Twitter de la autora: @deixismj