Psoas, el músculo del alma

El psoas, considerado como el lomo del cuerpo humano, no es cualquier músculo que se encarga del funcionamiento adecuado de la motricidad corporal. Este músculo no sólo es el puente de los mensajes entre el sistema nervioso y los demás miembros del cuerpo, también es el órgano encargado de la percepción llamada intuición. Y por tanto, en ocasiones, se le ha llamado como “el músculo del alma” que se ubica en la espalda del cuerpo.

Se trata de un órgano cuyas funciones van más allá de estabilizar al cuerpo. También se dedica a percibir a través de un tejido biointeligente que, literalmente, empodera la pulsión más profunda de supervivencia y al deseo elemental de florecer. Por tanto, este músculo influye tanto en nuestra salud, vitalidad como bienestar emocional.


psoas
Al estar ubicado entre la espina y las piernas, entre la doceava vértebra toráxica (T12) y cada una de las cinco vértebras lumbares, el psoas es el encargado de mantenernos parados y de caminar cuando lo deseamos, de procurar la integridad muscular y el balance estructural, de brindar la fuerza y la flexibilidad de los tendones, así como el funcionamiento saludable de los demás órganos vitales.

Asimismo, el psoas se conecta con el diafragma a través de la fascia, la cual influye tanto en la respiración como en el reflejo del miedo. Y es que, al ser un músculo tan primitivo, se le asocia con el cerebro reptiliano (un modo primitivo del cerebro, cuya única función es la supervivencia) que inicia en el tallo cerebral y termina en espina dorsal. Es así que, al estar tan conectado con los instintos, el psoas se encarga de mantener el núcleo de nuestro funcionamiento en un estado ideal. 

Desgraciadamente el estilo de vida moderno que impide el flujo sanguíneo óptimo debido a ropa apretada o posturas incómodas para el cuerpo, amenaza la existencia del psoas inundando al sistema nervioso simpático de cortisol y adrenalina (causado por el estrés). El uso eterno del psoas para regular el estrés trae, como consecuencia, dolorosas condiciones como dolor de la espalda, sacroilíaco, de la sciática, problemas en los discos, espondilólisis, escoliosis, degeneración de la cadera, dolor de la rodilla, dolor menstrual, infertilidad, problemas digestivos y el desgaste de las glándulas adrenales y del sistema inmunológico.

Para liberar de tensión al psoas, es indispensable primero liberarse del estrés de la vida diaria. La mejor manera de hacerlo es volverse consciente de esta parte del cuerpo, al brindar pequeños masajes en la parte baja de la espalda, practicando ciertas posiciones de yoga, bailando conscientemente. Esto implica volver consciente la influencia somática que tiene nuestra psique. images

¿Cómo saber que se está estimulando adecuadamente el psoas? Un psoas relajado permite al cerebro actuar en modo de curiosidad, expresándose a través de la creatividad y el juego, de la apertura y la fuerza, de la danza y la flexibilidad, del flujo de la energía de la tierra al corazón. Al cultivar un psoas saludable, la energía vital del cuerpo aprende a reconectarse con la fuerza de la vida del universo, la cual se expresa a través de una energía que fluye entre los huesos, los músculos y los ligamentos.

Conforme el flujo gravitacional transfiere el peso entre los huesos, los tejidos y el músculo hacia la tierra, la tierra lo rebota, regresando el flujo hacia las piernas y la espina, energetizando, coordinando y animando la postura, el movimiento y la expresión. Es una conversación ininterrumpida entre el yo, la tierra y el cosmos.

Redacción

Redacción

Comparte el artículo

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email