Este heróico gran danés salvó a su dueña de violencia que sufría por su pareja (VIDEO)

Eres una buena persona que no le hace daño a nadie, que se preocupa por el porvenir de sus hijos y que sueña con que algún día toda la tristeza que te alberga se esfume. Es esta tristeza que ves en tu piel con hematomas cada mañana en frente del espejo, que te duele a la hora de sentarte por un golpe que recibiste en la espalda, que maquillas para ocultar los círculos morados alrededor de tus ojos, que obtienes del que dice amarte de manera incondicional.

La violencia en pareja parece algo excesivamente vergonzoso que le sucede a cualquiera menos a unx, la cual mejor es ignorar o normalizar porque el victimario “lo hace porque me quiere” o “él/ella no me pone una mano encima”. Quizá no es necesario llegar al abuso físico para sufrir de violencia psicológica, la cual puede comenzar con bromas hirientes, chantajes, mentiras, engaños, ignorar o aplicar la ley del hielo, celar, culpabilizar, descalificar, ridicularizar, ofender, humillar en público, intimidar, amenazar, controlar o prohibir (amistades, familiares, dinero, lugares, celulares, vestimenta, apariencia, actividades, mails, etcétera), hasta llegar a la violencia física al destruir artículos personales, manosear, caricias agresivas, golpear “jugando”, pellizcar o arañar, empujar, jalonear, cachetear, patear, encerrar o aislar, amenazar con objetos o armas, amenazar de muerte, forzar a una relación sexual, abuso sexual, violar, mutilar y, finalmente, asesinar.

La realidad es que existe una alta incidencia de violencia en la pareja; tan sólo en la ciudad de México, más del 46 por ciento de las mujeres (de 15 años y más) ha sufrido algún incidente de violencia por parte de su pareja, y un 76 por ciento de lxs jóvenes han sido víctimas de violencia psicológica.

Es importante que tanto mujeres como hombres que sufren de violencia (física, emocional, sexual o negligencia) identifiquen primero su situación actual. Así, gracias a la información acertada, sean capaces de pedir ayuda y atención que les brinden el bienestar que merecen recibir; porque ningún ser humano debe vivir bajo un régimen del miedo, de la coerción, la violencia o actitudes que afecten su bienestar integral. 

Existe un sinfín de asociaciones civiles alrededor del mundo dedicadas a luchar contra la violencia doméstica. Éstas no sólo brindan la guía y el apoyo a personas que han sufrido de abuso por parte de algún familiar o la pareja, también un hogar que constituye un pivote para su proceso de resiliencia (supervivencia de manera positiva).

 

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El caso de una chica, cuyo perro no sólo se convirtió en su salvavidas, también en su red de apoyo. Fue gracias a que el perro se dedicó a protegerla y a recibir los golpes que ella recibía de su pareja, que ambos pudieron salvarse y llegar a Rose Brooks Center. Esta es su historia.

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Redacción

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