Otra razón para amamantar: la lactancia reduce los riesgos de contraer obesidad

En los últimos años, el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF) se ha encargado de realizar varias campañas para el fomento de la lactancia en las familias del mundo. Se trata de un proceso donde no sólo se alimenta al recién nacido, también se establece un vínculo estrecho entre madre y bebé.

La leche materna es un fluido que se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del niño a medida que va creciendo y desarrollándose. Gracias a su complejidad biológica, se encarga de proteger activamente al bebé contra infecciones y alergias específicas, estimulando el desarrollo del propio sistema inmune. Además, contiene una increíble cantidad de componentes antiinflamatorios.



No obstante, los índices de mujeres que amamantan a sus hijos ha decaído significativamente, lo cual ha traído consecuencias irreparables para la salud de los segundos. Inclusive, se ha llegado a intuir que la epidemia de obesidad que alerta a los países tiene una relación inversamente proporcional con la incidencia de la lactancia. Es decir que, una baja en la lactancia induce a una presencia mayor en la obesidad. Poco más de una mujer (de cinco) parece amamantar a sus bebés durante los primeros seis meses, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Estudios científicos han demostrado que la lactancia ayuda a proteger el aumento de peso insalubre. En comparación de la alimentación con fórmula, la cual se ha asociado con un 25 por ciento de probabilidades de adquirir obesidad más tarde en la vida.

De acuerdo con un estudio realizado en European Congress en Praga, existe una relación directa entre la baja prevalencia de obesidad y la alimentación natal a través de la lactancia así como la presencia de actividad física en edades tempranas; lo cual se asoció con con una insatisfacción corporal y, en consecuencia, conductas de restricción dietética: “Los programas preventivos de obesidad necesitan considerar el bienestar psicoemocional, y asegurarse que no sean eventos comprometidos.”

Dr. Joao Breda, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la evidencia científica sugiere que una intervención temprana antes de los cinco años es crucial para la prevención de la obesidad, especificando la necesidad de la lactancia como la clave principal.