Pequeña guía práctica de cómo empezar a meditar (y liberar la tensión excesiva)

El estrés es parte de nuestra vida. No podemos evitarlo. Es esta reacción orgánica que se encarga de un proceso de adaptación entre un peligro físico y un incentivo de la motivación. A pesar de tener mala fama, todo el estrés no es malo ya que, de hecho, su experiencia puede generar una mejor calidad de vida.

Para usar beneficiosamente al estrés, es necesario encontrar un equilibrio que permita, en efecto, considerarlo como un punto motivante. La mejor manera de hacerlo es a través de la meditación. Sin embargo, a pesar de ser una práctica ancestral se trata de una actividad complicada de llevar a cabo.

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Thich Nhat Hanh escribe en su libro How to Sit (Cómo sentarse) que el cuerpo ocupa un espacio, que la respiración se ignora y nuestra mente continuamente está divagando. Pero, si aprendemos a respirar, tan sólo por algunos segundos, descubriremos una belleza que, sin darnos cuenta, somos capaces de merecer.

Aprender a respirar correctamente da abre la posibilidad a establecer lugares seguros, métodos de autorregulación que permitirán regular y tranquilizar a nuestro medio ambiente. Será, sencillamente, una manera de transmitir la tranquilidad en esos momentos en que, sin saber qué tiene nuestro bebé, podemos llegar a calmarlo; cuando un conflicto nos albergue, no dejemos que la agresividad se apodere de nosotros; etcétera.

Existe una incontable variedad de técnicas para aprender a respirar (y entonces meditar) que se han usado a lo lardo de 2 500 años. En Mamá Natural te compartiremos de psychcentral.com que nos parecen útiles para ti: 

  • Siéntate cómodamente y trae toda tu atención a tu respiración. Recita este corto verso durante la meditación: “Estar sentadx aquí / es como estar sentado bajo un árbol bodi / mi cuerpo es un mindfulness por sí mismo / libre de toda distracción.”
  • Mientras estás sentado a solas meditando, recuerda que estás sentado junto con tus ancestros (padres, abuelos y bisabuelos). Ellos están dentro de ti. Por lo que el tener el conocimiento de ellos, los estás invitado a respirar contigo: “Padre, te invito a que respires conmigo.” No somos dos seres separados. Somos sólo una continuidad.
  • Primero, lee la primera frase para ti. Después, lee sólo las palabras, donde pausarás con cada inhalación y exhalación. Lo ideal es que tú puedas crear tu propio verso, seleccionando un elemento que te gustaría traer a tu vida y un elemento al que quieras dejar ir. Por ejemplo:

Al inhalar, sé quién soy.

Al exhalar, sé quién soy.

Dentro.

Fuera.

Fotografía principal: Flickr

Redacción

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