El “efecto Mozart” y otros mitos acerca del funcionamiento del cerebro

El cerebro, esta estructura extremadamente compleja, regula cada función de nuestro cuerpo a través de cientos de millones de neuronas conectadas entre sí. Como si fuera nuestra caja de control, este órgano se dedica a brindarnos los recursos necesarios para responder a estímulos ambientales y sensoriales de manera adaptativa. Es decir que, gracias a él, somos capaces de realizar cada una de las actividades diarias, reestructurar cada creencia y pensamiento, vivenciar cada sensación, emoción y sentimiento, etcétera.

Actualmente existen tres enfoques principales dedicados al estudio del funcionamiento del cerebro: el evolucionista, el cual compara la anatomía del cerebro entre diferentes especies; el del desarrollo dedicado a estudiar el proceso de formación del cerebro desde el estadio embrionario hasta el adulto; y finalmente el genético que analiza la expresión de los genes en las diferentes zonas del cerebro.



Esta integración de los enfoques ha permitido desmantelar cada vez con más profundidad los mitos y misterios que guarda el cerebro del humano, los cuales tienen el poder de ocasionar miedos, prejuicios y conductas de riesgo. Dudas viejas y preguntas latentes son la guía que fomentan el desarrollo de la investigación y la propagación de información adecuada…

A fin de disminuir la propagación de información falsa, el periódico digital Journl se dedicó a realizar un infográfico reuniendo diez mitos comunes acerca del funcionamiento del cerebro. Te los compartimos:

BrainMythsMito 1: Sólo usamos el 10 por ciento de nuestros cerebros. Escaneos PET y fMRI muestra que usamos más del 10 por ciento del cerebro en tareas sencillas.

Mito 2: El cerebro declina conforme la edad. A pesar de que las funciones cognitivas sí declinan con la edad, muchísimas de las habilidades mentales mejoran realmente con la edad, tales como el vocabulario, la comprensión lingüística, la resolución de conflicto y la autorregulación emocional.

Mito 3: Los traumas fisiológicos del cerebro son permanentes. El mito nació con la idea de que nacemos con un número finito de células cerebrales. Sin embargo, hoy por hoy, se sabe que el cerebro es capaz de desarrollar nuevas conexiones cerebrales para sustituir las que se rompieron y reubicar las funciones en áreas saludables.

Mito 4: El cerebro tiene áreas específicas para funciones específicas. Sin embargo, la realidad es que el cerebro es bastante flexible. La quintaesencia de este hecho es que el cerebro de una persona ciega puede “reconectar” la parte responsable de la vista a la mejora del oído.

Mito 5: Las personas que usan más el hemisferio izquierdo son más organizadas; las del hemisferio derecho, más creativas. Aunque hay partes del cerebro enfocadas a funciones específicas, ambas partes se usan en conjunto. El cuerpo confía en ambos lados, no sólo en uno.

Mito 6: La memoria es el resultado de lo que ves y experimentas. A pesar de que algunas personas tienen mejor memoria que otros, ninguna memoria es perfecta. De hecho, cuando recordamos una memoria, estamos recordando la última vez que la recordamos (en vez de la memoria original). Es decir que la memoria es un proceso alterado con cada tiempo sucesivo en que se vuelve a recordar.

Mito 7: Escuchar música clásica hará que el bebé más inteligente. A pesar de la oleada del “Efecto de Mozart”, no hay evidencia científica que apoye esta premisa.

Mito 8: Los juegos cerebrales mejoran la memoria y a las habilidades de entendimiento. Un estudio de la BBC mostró que 8 600 personas entre 18 y 60 años de edad que jugaban este tipo de juegos en línea durante un lapso de tiempo específico, no mejoraron sus habilidades cognitivas.

Mito 9: Tu CI se mantiene al mismo nivel a lo largo de tu vida. El CI es uno de las mejores pruebas de inteligencia, sin embargo afirma que nuestro coeficiente intelectual se mantiene igual a lo largo de la vida. La idea se derrocó al comprobar que los estudiantes muestran cambios de 15 puntos después de cuatro años de estudios.

Mito 10: Tu cerebro trabaja mejor bajo presión. A pesar de que una hora de entrega puede motivarnos a trabajar mejor y más rápido, eso no quiere decir que el cerebro mejore su desempeño. De hecho, probablemente causa ciertas disfunciones.