¿Está mal que mi hija vista con minifaldas y escotes? (VIDEO)

¿Cómo se debe vestir una niña y mujer de familias decentes?

Seguramente debes olvidarte de las minifaldas y escotes a la hora de asistir a reuniones de etiqueta, a la escuela, al trabajo o simplemente para salir a la calle. De lo contrario, te expones mucho a que “te volteen a ver” con lujuria o a críticas sobre lo “indecente” que te ves (como “callejera”). Sin embargo, aún cuando una mujer va tapada desde la cabeza hasta la punta de los dedos de los pies, ¡continúan voltéandola a ver con lujuria!



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Es así que nace la pregunta inevitable sobre quién es el verdadero responsable de la lascivia que inunda en las calles de las ciudades. Si una mujer continúa siendo el receptor de estas miradas incesantes a pesar de sus precauciones para “protegerse”, entonces el responsable es el emisor de esas miradas y piropos que pueden ser incómodos, insultantes y denigrantes. En otras palabras, aunque la mujer se cubra prácticamente todo el cuerpo, las miradas continúan existiendo debido a un enfoque erróneo en la solución… 

La sexóloga estadounidense, Lacy Green, explica en su programa por internet Sex+ que nuestra sociedad vive en un código de vestimenta regido por la vergüenza, el miedo y culpa. Se trata de un círculo vicioso donde vivimos para ser aceptadxs y amadxs por vestirnos según las demandas de ese otro con reglas distorsionadas de la equidad. En el siguiente video, Green hace una pequeña reflexión acerca de la importancia de sentirnos cómodxs de la manera en que nos vestimos por nuestro placer, y no para complacer a un otro que nos considera como un objeto (con menor rango que la decencia humana) cuyo único objetivo en vida es tener placer a partir de la incomodidad de un otro.

 

¿Acaso no hemos pasado horas frente al espejo procurando mostrar el lado más atractivo para gustarle a alguien, pensando que ese es la única vía para recibir su afecto? ¿No hemos recibido comentarios (normalmente negativos) señalando de nuestro notorio escote o casi inexistente falda? ¿No hemos sentido la mirada fija sobre nuestros atributos de la naturaleza como si fueran seres de un planeta extraterrestre? Quizá es hora de reflexionar acerca de estos mensajes que transmitimos tanto a nuestros coetáneos como a nuestrxs hijxs; en especial cuando se trata de brindarles herramientas para que formen una autoimagen genuina y empedrada (como realmente debería ser).

o-ROSEA-LAKE-facebookMaría José CA

Twitter de la autora: @deixismj