¿Qué es lo que necesitas saber de ti antes de que tus hijxs reciban educación sexual?

Hablar sobre sexo nunca es un trabajo sencillo. A pesar de ser una necesidad básica y una vía de trascendencia humana, el sexo parece estar mejor en lo “oscurito” donde nadie lo ve ni sabe de él. Sin embargo, cuando lo invitamos a salir a la luz, nos damos cuenta que el sexo tiene más invitados que lxs dxs implicadxs de la alcoba.

Cuando dos personas, de cualquier sexo (hombre o mujer), comparten besos, caricias, fluidos y carne, están también intercambiando creencias, pensamientos, sensaciones y conductas. Sin darnos cuenta, esta comunicación expresa, entre suspiros y gestos, la totalidad de nuestro ser: las cosmovisiones, los paradigmas de las relaciones interpersonales, la posición genérica (cómo un hombre y una mujer deberían comportarse) o la familiar, la postura ante cierto momento de la vida, la aceptación de nuestro erotismo, la desinformación e ignorancia en estos temas, etcétera.



Y es que, al crecer en una civilización donde la aceptación social existe a partir del atractivo físico,  el exceso monetario  y los valores dudosos de la etiqueta, ¿en qué momento vamos a pensar que el sexo va más allá del físico, la reproducción,  el “recato” social para las mujeres y la posición de “macho” para los hombres?

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Es por ello indispensable empezar a reflexionar acerca del verdadero sentido de la sexualidad: ¿quién realmente la está disfrutando: mi pareja o yo?, ¿qué es siquiera disfrutar de este poder innato que es la sexualidad como mujer u hombre?, ¿a través de qué creencias, pensamientos, sensaciones y conductas estoy expresando(me) mi sexualidad segura, sana y terapéutica?, ¿qué partes de mí mismx estoy sanando con mi sexualidad?, ¿de qué manera me vinculo con los otros a partir de saberme un ser sexual y saludable?, ¿qué beneficios trae, para mí, aceptar mi erotismo, definir mi género, planificar mi futuro y precisar qué tipo de relación afectiva es la que quiero?


tumblr_mul4xxOOfL1sz60ovo1_500Una vez que las respuestas a estas preguntas liberen este temor al sexo, la educación sexual a nuestrxs hijxs permitirá gozar de múltiples beneficios; como por ejemplo, la reducción de violencia de género así como de abusos sexuales, la erradicación de violencia en la pareja, la integración de minorías que sufren discriminación, un mayor cuidado para prevenir infecciones de transmisión sexual y embarazos no planeados ni deseados, una mejor salud física, entre otros. La educación sexual empieza desde unx, y empieza desde que nos atrevemos a sabernos seres sexuales con derecho al goce y al bienestar.

María José CA

Twitter de la autora: @deixismj