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Sociólogo Alain Touraine afirma que “La sexualidad ha hecho superior a la mujer”

Históricamente, la mujer se ha encontrado en una posición de desventaja en muchas civilizaciones. Ella ha sido tratada como una pequeña niña eterna que necesita ser cuidada por alguien más: un adulto, un hombre, una pareja, un padre. Del cuidado de estas figuras primarias (principalmente lxs padres) al manto protector del amor de un marido. ¿Cuándo la mujer ha podido empoderar su existencia si no es a través de los ojos de ese otro que la aniña eternamente?

Hasta la llegada del feminismo, erróneamente considerado como el movimiento que pretende inutilizar al hombre, la mujer comenzó a saberse como un ser humano con los mismos derechos que los hombres para trabajar, votar, vestirse según sus preferencias, escoger una orientación sexual y profesional, comportarse libremente y gozar de una sexualidad plena. Este movimiento alteró en consecuencia el orden patriarcal en el que nuestra civilización estaba viviendo desde hacía milenios.

Hoy la mujer ha adelantado al hombre y se ha hecho dueña de su vida como una adulta (y ya no como una niña en el cuerpo de una mujer). Al menos en el plano subjetivo. De acuerdo con el sociólogo francés Alain Touraine (1925), la mujer no sólo ha tomado conciencia de sí misma: de lo que le gusta, de lo que quiere hacer, de lo que realmente es, también ha empezado a declarar su movilización social con base en su bienestar global.

Tras una etapa de movilización social, poco a poco la mujer empezó a dedicarse más tiempo y eso produjo un cambio de perspectiva, ya que empezó a dejar de sentirse víctima de una desigualdad y una brutalidad para empezar a decir ‘yo’. […] Las mujeres están utilizando su sexualidad como un elemento de construcción de su personalidad y eso las hace superiores. De hecho, consideran que la relación con el hombre no es un fin, sino un instrumento para transformar la relación que tienen consigo mismas. […] Si el obrero tenía como fuerza el trabajo, la mujer ha echado mano de la sexualidad y además, ha sido capaz de combinarla con su vida pública. Eso significa que ha sabido conjugar el placer y responsabilidad, algo a lo que el hombre no ha llegado. […] El hombre todavía tiene el poder, el dinero, pero está perdiendo muchas cosas. Una de ellas, la palabra.

La interiorización y consciencia de la sexualidad así como la extroversión en el mundo laboral y profesional ha permitido que la mujer se encuentre en un balance trascendental. En este, sólo ella tiene el poder de usarlo para su bienestar (emocional y físico) o su calvario (emocional, físico y cultural). Por ello es importante una educación sexual integral, donde los espectros de la ignorancia, la culpa y la vergüenza sean exiliados de nuestra cultura.

María José CA

Twitter de la autora: @deixismj

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