¿Y si nuestra salud física dependiera del mes en el que nacimos?

Los horóscopos (en cualquier cosmogonía de la astrología) es uno de los métodos más antiguos que procura desarrollar una teoría de la personalidad basándose en la fecha, hora y lugar de nacimiento de una persona. Inclusive, hay ocasiones en que, cuando vemos la descripción detallada de nuestro horóscopo, proyectamos nuestra personalidad en las características enlistadas (¿o será al revés?).

Sin embargo, ¿cuán científicamente comprobable es que la personalidad se defina por la época del año en que un individuo nació? De acuerdo con un grupo de estudios científicos recientes,  la época del nacimiento del bebé influye en su proclividad de enfermedades en un futuro. 

Por ejemplo, se encontró que los bebés que nacieron en primavera, tienen más probabilidad de sufrir anorexia nerviosa durante su adultez. La autora de este estudio, Lahiru Handunnetthi, del Wellcome Trust Center for Human Genetics, encontró una correlación entre los meses de primavera y los nacimientos excesivos de pacientes con anorexia (en comparación con la población en general). Es decir que ocho personas de cada 100 que nacieron entre marzo y junio, fueron diagnosticadas con anorexia, en comparación con un 7 por ciento que no tuvieron el mismo diagnóstico. Esto implica, en consecuencia, que existe un 15 por ciento de riesgo de sufrir anorexia al haber nacido en el lapso de tiempo de esos meses.

Otro estudio señala una correlación similar entre los nacimientos durante primavera y la presencia de desórdenes como esquizofrenia, esclerosis múltiple y diabetes tipo 1. Los investigadores intuyen que estas enfermedades están asociadas con la influencia ambiental durante la gestación o, al menos, los primeros meses de vida.

Estas incidencias podrían parecer muy curiosas y sin precedentes históricos. Sin embargo, de acuerdo con los mismos estudios, la presencia de estas enfermedades en esta población muy específica se deriva a la fluctuación de los niveles de vitamina D, de infecciones temporales, cambios en la nutrición e inclusive los cambios climáticos.

Handunnetthi explica que, cuando se investigan las enfermedades, es indispensable identificar el factor de riesgo que las provoca: “En general, los factores de riesgo podrían ser genéticos o ambientales. La genética pone en riesgo los factores con los que naces y no puedes cambiar. Si se identifican los factores ambientales se puede mediar para trabajar con estudios de prevención.”

Por esta razón se ha empezado a relacionar las enfermedades de una persona con la época de su nacimiento, ya que podrían existir factores de riesgo ambientales que influenciaron el proceso. Así que la ciencia puede convertirse entonces en un horóscopo en cuestión de la salud (y no sólo de la personalidad).

Redacción

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