Su esposa le puso un ultimátum: su hijo con síndrome de Down o ella…

  Estigmatizados por cierta incapacidad mental y física, lxs niñxs con Síndrome de Down se encuentran constantemente en condición de exclusión y abuso. La discriminación, el abuso, la falta de recursos y abusos, son sólo algunos de las condiciones que muchxs pequeñxs con este trastorno pueden vivir en su día a día.

Por ello, el Día mundial del síndrome de Down nos recuerda que estas personas afectadas merecen un mundo donde respeten sus derechos humanos, favoreciendo la equidad e igualdad. Ban Ki-moon, el secretario general de la ONU, afirmó que las personas con síndrome de Down necesitan disfrutar completa y efectivamente de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.



Y a pesar de estas palabras tan iluminadas, existen costumbres culturales que consideran a lxs infantes con síndrome de Down como una aberración de la naturaleza…

Sin embargo, existen historias que nos llenan el corazón de alegría y esperanza. Como el del matrimonio del neozelandés Sam Forrest, cuyo recién nacido tiene un síndrome de Down. De acuerdo con los hechos, la exesposa de Forrest le puso un ultimátum acerca de dejar al bebé y permanecer juntos o él quedarse con el bebé y divorciarse. Él decidió quedarse con el bebé.

Forrest explica que su exesposa es de origen armenio, donde el abandono de un infante con discapacidad es bastante común allá. Inclusive se le considera norma cultural. Sin embargo, él decidió quedarse con su hijo: “Me llevaron a verlo, lo vi y me dije, él es hermoso – él es perfecto, y lo voy a acompañar.”

Leo, como decidió llamar al bebé, nació en Armenia. Por lo que, para regresar a Nueva Zelanda, su padre decidió crear el sitio web GoFundMe bajo el nombre de Bring Leo Home con el fin de recaudar fondos. “Con poco trabajo, sin dinero, recursos o familia, y ahora sin casa, quiero regresar a Nueva Zelanda donde Leo puede tener una buena calidad de vida, aceptación e integración en la sociedad que, lamentablemente, aún no es posible en Armenia.”

En menos de diez días, las donaciones superaron los 281 928 dólares en nombre de Leo. Este dinero, comenta Forrest, no sólo ayudará a su hijo, también a otrxs niñxs armenios que se encuentran en la misma situación que Leo: “Estos bebés abandonados a menudo son ingresados en orfanatos miserables, en donde viven y mueren, son rechazados y olvidados por la sociedad.”