Consejos para reducir los niveles de ansiedad y estrés en el día a día

Entre el 13.6 y el 28.8 por ciento de la incidencia de trastornos emocionales, la ansiedad es una de las más comunes. En ella se presentan sensaciones de intranquilidad, desesperación, frustración, angustia, temor, preocupación excesiva; el sistema de alerta (de supervivencia) está hiperactivo, por lo que puede generar una sensación de fatiga, dificultad de enfocarse o concentrarse, una mayor irritabilidad, dificultades para dormir, entumecimiento muscular, entre otrxs. Inclusive, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, este tipo de trastornos emocionales conforman una de las diez principales causas de morbilidad entre chicxs de 15 años y adultxs de 44 años.

Cuando los síntomas aparecen frecuentemente y en niveles incontrolables, es indispensable visitar un médico que cuente con los recursos farmacológicos y terapéuticos para reducir la angustia. Inclusive, lo ideal es poder visitar un experto en medicamento así como un psicoterapeuta especializado en trastornos emocionales de esta índole.

Sin embargo es posible prevenir los ataques o crisis de ansiedad generalizada. Esto se debe a que no existe alguien más poderosx y conocedorx de sí mismx que unx mismx. Basta con estar en contacto con las sensaciones de nuestro cuerpo mucho antes de la hiperventilaciónn y el entumecimiento muscular, en “rastrear” los pensamientos intrusivos que nos invaden y en conocer los límites de nuestros pensamientos, sentimientos y conductas.

Así que para relajarnos psíquica y corporalmente, es importante conocer algunas técnicas de relajación que se pueden hacer a solas. La meditación es una de las técnicas más utilizadas para la relajación corporal y la autorregulación mental. Todo inicia con una respiración básica donde, al inhalar se infla el estómago, y al exhalar, se desinfla. Esto permitirá que el oxígeno fluya a lo largo del cuerpo, estimulando la fluidez de la sangre a lo largo del cuerpo (y así evitando que se dirija hacia las extremidades como si estuviera en estado de alerta o de estrés). El efecto de esta respiración constante es similar a un relajante muscular.

Otro modo de relajarse es reducir el estrés de la vida diaria; es decir, disminuir los objetivos a cumplir en el día a día y organizarse de manera que se pueda realizar efectivamente (al menos la mayoría). Para lograrlo es importante conocer nuestros límites energéticos y emocionales para cumplir con nuestras obligaciones autoimpuestas: ¿realmente qué puedo hacer en un día? En caso que seas de una personalidad muy estructurada, puedes realizar una lista con las actividades a realizar, y en caso que no cumplas con todas, continuar haciéndolas al día siguiente. Por ello es importante que las categorices por prioridad o urgencia. Además que, después de haberlas terminado, poder tomar un descanso realizando una serie de diez respiraciones que mencionamos anteriormente.

Encontrar una actividad que permita desestresarte, tal como el ejercicio aeróbico, una caminata alrededor de un parque, asistir a clases de meditación, yoga o danza, encontrar un círculo de apoyo que permitan encontrar tiempos para ti mismx, entre otros.

Recordemos que la ansiedad es un miedo al futuro, por lo que necesitamos enfocarnos en el presente para evitar las consecuencias (a veces fantaseosas) de las que podríamos ser víctimas. Sin embargo es sumamente importante conocer nuestros límites y recordar que somos seres humanos interdependientes, por lo que tenemos la posibilidad de pedir ayuda y buscarla con quien consideraos el más “aptx” (como, por ejemplo, un psicoterapeuta). Así que, ¿qué otra alternativa te ha ayudado a reducir los niveles de ansiedad en tu día a día?

Fotografía principal: Macyblu

Redacción

Redacción

Comparte el artículo

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email