Sobre el simbolismo de tu cabello (y por qué deberías cuidarlo)

Un individuo promedio tiene cerca de 150 000 hebras de cabello, los cuales crecen 1 milímetro cada dos días (es decir, 1.3 centímetros por mes y 15 centímetros por año).  Y según sea nuestra etapa de desarrollo, sexo y estado de ánimo,  el cabello adquiere una personalidad que proyecta nuestra propia autopercepción.

Así como una persona se encuentra en un proceso de crecimiento, caídas, sanación, balance y trascendencia, también sucede con el cabello. El cabello tiene ciclos determinados: el primero, el crecimiento, que dura alrededor de cuatro años; segundo, la interrupción, que dura tres semanas; y finalmente el tercero, el reposo, que dura tres meses y es cuando el cabello se cae. Es común perder entre 50 y 100 hebras al día, ya que así el folículo comienza a generar nuevas células iniciando un nuevo ciclo de crecimiento.



Este papel trascendental en nuestro cabello funge como espejo de lo que unx está viviendo en su propio proceso de trascendencia. Se trata del mejor reflejo de nuestros estados anímicos y de los cuidados que nos proveemos. Es una de las fuentes de energía más valiosas para la vitalidad humana, la cual se experimenta en un círculo de retroalimentación de creencias, pensamientos, sensaciones y conductas.

Dicen que cuando una mujer se corta el cabello, significa que va a cambiar su vida. Esto a veces puede significar momentos de reconstrucción, rituales donde se da un resignificado de transición de lo sucedido y así trazar nuevos objetivos con el tiempo. Sin embargo, ¿por qué no es tan fácil cortar las experiencias pasadas de la memoria de unx?

Hay una razón incuestionable por la cual nuestro cabello existe de la manera que lo hace en nuestro ser. Es el regalo de nuestro estilo de vida y nuestras experiencias, el cual tiene la fuerza para aumentar la autoestima, la vitalidad, la intuición y la tranquilidad. Y este, al formar parte del mismo cuerpo, adquiere características que reflejan tu registro, tu historia y tu ser a través de cómo te autopercibes (y te autocuidas).

Mitsy Ferrant se cuestiona al respecto: “Entonces, ¿será que cuando te dejas crecer el pelo estás simbólicamente dándole la bienvenida a todo tu ser? ¿Será que simbólicamente te estás aceptando tal cual, reconociéndote en tu totalidad?”

En consecuencia, les compartimos algunas técnicas para el cuidado del cabello y así, retroalimentar la trascendencia en un proceso de sanación:

– Es recomendable lavarte el pelo cada 72 horas, con un shampoo natural de preferencia.

– Desenreda tu cabello cada mañana y cada noche con un cepillo de madera –la madera no crea estática y estimula tu cuero cabelludo. Péinate de adelante hacia atrás, de atrás hacia delante, de izquierda a derecha y luego de derecha a izquierda.

– La noche es ideal para dejar el pelo suelto o en trenza para equilibrar el campo electromagnético que absorbió durante el día.

– Cuando tengas las puntas abiertas o el cabello reseco, aplícate aceite de almendras en la noche y esto te ayudará a regenerar.