Descubre los terapéuticos beneficios de una amistad entre el humano y el caballo

Cuando nos enfermamos o sentimos algún malestar, es normal ir al médico para una revisión general; incluso es recomendable realizar visitas periódicas con el fin de prevenir afecciones físicas en un futuro. Sin embargo, cuando se trata de alguna indisposición emocional o psicológica, la última opción es la asistencia psicológica.

Después de recibir los consejos más disparatados de nuestrxs confidentes del malestar emocional, de desgastarnos energéticamente a través de diversas actividades para mantener ocupada la mente, de tener recaídas y volverlo a intentar, entonces, y sólo después, vamos con un especialista en el alma de las personas: el/la psicólogx (vulgarmente tildado como “El/La loquerx”)



Se considera que la visita a unx psicólogx se amerita sólo si “estás locx” o tienes problemas realmente serios y no puedes controlar. En especial cuando existe un temor a ser juzgado al “tener los pantalones para soportar la vida”, “ser unx locx”, etcétera. Cuando en realidad, la Psicología es la rama de la ciencia y humanismo que brinda una comprensión integral para un bienestar intra e interpersonal así como social.

Ansiedad, depresión, trastornos alimenticios y de sueño, ataques de pánico o de ira, compulsiones, anhedonia, duelos, abuso o violencia, síndromes o trastornos sexuales, son sólo algunos ejemplos de los malestares a los que estos expertos brindan soluciones y tratamientos para una mejoría integral. Uno de ellos es la Terapia Asistida con Caballos (TAC).

A diferencia de la equinoterapia, la TAC permite vivir el presente en un vínculo de apego con el caballo, el cual es muy receptivo a los cambios emocionales de las personas. Los caballos cuentan con la característica de ayudar al paciente autorregularse física y emocionalmente, permitiendo que su “yo real” se exprese.

Las actividades realizadas con el caballo se encuentran asociadas con la vida real del paciente en casa, trabajo, escuela o interrelaciones. De modo que se permite abordar problemas reales, identificando y modificando esquemas de comportamiento, pensamientos y creencias. Gracias al desarrollo de habilidades de comunicación verbal, es posible resolver problemas a través de la creatividad, autodescubrimiento, confianza en sí mismo y el liderazgo en la toma de decisiones (y, por lo tanto, sus consecuencias).

El caballo funge el rol de espejo de las propias actitudes y comportamientos, por lo que al identificarlas, es posible modificarlas con prueba y error creando un ambiente de apoyo mutuo. Estos animales requieren de un compromiso físico y mental, lo cual los hace ideales en este tipo de terapia física, social, emocional y cognitiva con humanos. En especial con diagnósticos de Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), adicciones, agresividad y anhedonia.