¿Por qué te dan ganas de maldecir después de pegarte?

¿Te ha pasado que, a la hora de levantarte de la cama, te pegas con la pata de la cama en el dedo meñique del pie? La primera reacción es probablemente agarrarte ese pequeño miembro para, de algún modo, controlar esa sensación de dolor que se expande a lo largo del cerebro. Quizá hasta sueltas unas cuantas groserías, un “aaaaaaaaaaaaah” o un “aouch”.

¿Alguna vez te llegaste a preguntar por qué te dan ganas de vocalizar el dolor a la hora de recibir un golpe? De acuerdo con un nuevo estudio en la National University of Singapore, la vocalización parece interferir con las señales de dolor que viajan al cerebro, distrayéndonos de las sensaciones incómodas.



En la investigación se analizaron a 56 participantes, quienes cuantificaron el dolor tras sumergir su mano en un envase de agua dolorosamente fría durante cuatro intervalos. Se les pidió a los participantes que, en cada caso, dijeran un “ow”, escucharan a una persona decir “ow”, presionar un botón o mantenerse en silencio y pasivx.

Los resultados demostraron que al apretar el botón y decir “ow” tenían un efecto positivo en la tolerancia al dolor durante 30 segundos. Por otro lado, el quedarse quieto y en silencio o el escuchar el “ow” de otra persona no mostraron mejora alguna en la tolerancia al dolor.

De este modo, el estudio demuestra la importancia evolutiva y homeostática de estas expresiones a la hora de percibir el dolor. Los investigadores creen que estas actividades tienen efecto a través de los procesos motrices, donde el cerebro debe enfocarse en el movimiento del cuerpo (y no sólo en el dolor).

Así que, para la próxima vez que sientas dolor, ya sabes qué tienes que hacer para reducir la sensación incómoda.