Los biomateriales

Desde sus orígenes, el ser humano ha procurado explicarse los acontecimientos trascendentales  que influyen en la vida, la muerte y la enfermedad. Las primeras culturas y civilizaciones realizaron investigaciones y crearon alternativas medicinales para curar, aliviar o consolar las enfermedades que azotaban a los habitantes. Por lo que su práctica médica se basaba en un empirismo básico y un pragmatismo, que en su conjunto formaron una medicina mágico-religiosa para darle explicación a lo inexplicable.

Eventualmente, el papel de la medicina procuraba “curar pocas veces, aliviar a menudo, consolar siempre”. Por lo que, impulsada por el desarrollo científico y técnico, la medicina se fue consolidando como una disciplina enfocada en la salud-enfermedad determinada por factores biológicos, psicológicos y socioculturales.



Una rama de la medicina estudia los biomateriales, los cuales son sustancias (sintéticos o naturales) que pueden usarse para mejorar la salud, aminorar el sufrimiento y corregir el funcionamiento corporal. Por ejemplo, una sutura, un marcapasos, lentes de contacto.

Este tipo de información permite que, en la práctica diaria, tanto madres como padres puedan hacer uso adecuado de estos materiales en función de la salud general de su familia y de sí mismos. Por ello te compartimos los biomateriales que más han impactado a lo largo de la historia:

La mordida de una hormiga del 9 500 a.C. al 1 000 a.C. Se trató de la primera sutura quirúrgica que data del periodo Neolítico. Ayuda a cicatrizar heridas.

Los mayas (600 d.C.) solían arreglar un diente perdido (o lastimado) al remplazarlo con una pieza de concha nacarada color azul. Es duro. Es duradero. Cuenta con una arquitectura bella.

Para 1829 se desarrolló una idea peculiar: la del metal en el cuerpo. El doctor de Alabama (EE.UU.), Henry Levert, comenzó a observar la reacción del cuerpo ante implantes de metal.

En 1926 se empezaron a usar elementos del hierro y acero como implantes. Eventualmente llegó el titanio.

Los lentes para prevenir la ceguera. Para 1949, Sir Harold Ridley encontró muchos soldados que usaban protectores plásticos en sus ojos. Este plástico, que no causaba inflamación ni irritación, permitió crear un lente intraocular para el tratamiento de cataratas. De modo que, en 1949, fue el primer implante de un ojo humano.

En 1982 se implantó el primer corazón artificial, cuyo receptor vivió 112 días después de la operación.

La ingeniería de la piel se volvió realidad en 1997, con el fin de reparar y mejorar el cuerpo. El campo se abrió en 1997, cuando el anesteólogo Charles Vacante creó un ratón con un cartílago del tamaño de una oreja humana.

En el 2013 se inició el proyecto de “plantar” un cerebro con células del hígado en un ratón. Entre los 20 y los 30 días de crecimiento, el cerebro desarrolló diversas regiones como la corteza cerebral.