El cromosoma Y no sirve únicamente para determinar el sexo de un bebé

         
Por: Redacción

cromosoma-y

Los cromosomas son estructuras que se encuentran en el núcleo de las células que transportan el ADN, el material que contiene los genes y la información fundamental para el cuerpo humano. Usualmente, un individuo presenta 23 pares de cromosomas (46, en total), los cuales provienen tanto del padre como de la madre. 

Dos de los cromosomas, el X y el Y, determinan el sexo de la persona: con dos cromosomas X, es mujer; con un cromosoma X y uno Y, es hombre. Dado que la madre siempre aporta un cromosoma X al hijo, el cromosoma del padre es el que determina, finalmente, si el bebé es niño o niña. De igual manera, están los cromosomas restantes, los autosómicos, que dan vida a los cromosomas antes mencionados. 

Desde hace más de 300 millones de años, el cromosoma Y sufrió una caída del 97% de los genes ancestrales, dejando sólo un pequeño remanente menor de 100 genes. Por el otro lado, el cromosoma X ha mantenido el 98% de sus genes ancestrales, contando actualmente con 2 000 genes. 

Los científicos explican que, aún cuando los cromosomas X y Y evolucionaron de los autosómicos, hace millones de años, sólo el 3 por ciento de los genes ancestrales del cromosoma Y sobrevivió. Después de una rigurosa investigación, se concluyó que este fenómeno tuvo lugar debido a una necesidad de supervivencia del más fuerte, a través de la selección para mantener una dosis ancestral del par genético X-Y. Sólo de ese modo, se regularía la transcripción, traducción y estabilidad proteínica. 

No obstante, se continúa enfatizando la importancia del cromosoma Y, ya que, ante su disminución, podría desaparecer por completo. Lo que Daniel Winston Bellott, biólogo en el Whitehead Institute for Biomedical Research en Cambridge, Massachusetts, explica que, al comparar los cromosomas Y en ocho especies femeninas (humanos, chimpancés, monos, ratones, ratas, vacas y zarigüeyas), encontró que todos esos genes incluían el control de la expresión de los genes en muchas áreas del genoma. Por consiguiente, el hecho de que todas esas especies retengan el cromosoma Y, a pesar de la caída que tuvo a través del tiempo, implica que éste es vital para la supervivencia de la especies:

 La cosa que más me llamó la atención es que estos genes cromosómicos Y ancestrales (estos verdaderos disidentes de los millones de años de evolución) son reguladores de numerosos procesos. […] Tomando en consideración que el cromosoma Y tiene efectos sobre el genoma, entonces también sería importante revisar todas sus implicaciones en las enfermedades. El cromosoma es mucho más que un simple determinante del sexo, ya que también determinan la expresión genética. Estas diferentes expresiones podrían explicar las incidencias de enfermedades o de los síntomas, entre los hombres y las mujeres. 

Además, los investigadores descubrieron que el gen sobreviviente no era fortuito: se encontró un grupo de 18 genes similares en las ocho especies observadas. Incluso, que la mayoría de estos genes requerían dos copias para poder funcionar, lo que significa que, a diferencia de los cromosomas sexuales, estos son dependientes a cierta cantidad de dosis. 

En conclusión, la mayoría de los cromosomas Y no sólo determinan el sexo del bebé, sino también que activan todas las células en todo el cuerpo, funcionando como un importante papel en la supervivencia de la especie humana.