Los nuevos métodos anticonceptivos se podrán prender y apagar con un control remoto

Desde principios del siglo XX, las nociones tanto de la pareja como de la familia fueron revolucionando hasta conformar un nuevo paradigma enfocado en el bienestar individual y común. Bajo la influencia de nuevo régimen demográfico del maltusianismo, las nuevas parejas que se encontraban en la búsqueda de un matrimonio de amor, le dieron un nuevo significado a la llegada y presencia de sus sucesores.

Esta revolución de la pareja dio paso a los primeros bocetos del control natal. Antes de la década de la liberación sexual, la ciencia se dedicó a ofrecer una lista con algunas recetas, trucos y métodos ciertamente imprácticos, que se fueron esparciendo por el mundo de boca en boca. Después, con el avance de la investigación y la tecnología médica, se dieron a conocer nuevos métodos que permitieron controlar efectivamente los proceso de reproducción y anticoncepción.



Pastillas anticonceptivas, condones, dispositivo intrauterino, anillos, implantes, inyecciones, parche, esponja, diafragma, etcétera. Estos son algunos de los anticonceptivos más comunes (y no siempre los más efectivos). Y todos, para el uso femenino. Por lo que es importante traer a consciencia que este avance tecnológico, ha tomado un rumbo desde una premisa patriarcal, donde la mujer es quien debe tomar las precauciones completas del control natal.

Por estas razones, el doctor Michael Thomas, del Centro de la Salud Reproductiva de la Universidad de Cincinnati, inició una investigación en relación anticonceptivos de larga periodicidad. Desde anticonceptivos controlados por un remoto para mujeres, el cual puede ser prendido o apagado con un sencillo control remoto; hasta pastillas para hombre.

De acuerdo con la investigación, en segunda mitad de la década de los 50, médicos y científicos probaron una droga llamada WIN 18 446 en prisioneros hombres. Se trataba de un nuevo método de control natal masculino, cuya efectividad era indiscutible en la debilitación del esperma de los hombres. Sin embargo, no fue hasta mover la prueba a una población general que los problemas comenzaron. Los hombres del grupo control empezaron a vomitar, sudar excesivamente y a sufrir de dolores de cabeza. El problema principal era la mezcla entre el alcohol y el medicamento.

Casi 60 años después, los científicos todavía tenían problemas en conseguir el método perfecto para el control natal de los hombres. Sólo habían conseguido evadir los mil espermas al día de ducto deferente a través de la vasectomía y los condones. Hasta que, en India, se desarrolló el RISUG, una pastilla inhibidora del esperma bajo una guía. El doctor inyecta en las vías deferentes un gel que reacciona con el esperma, imposibilitándolo de viajar. El proceso dura varios años y puede revertirse, en cualquier época, con otra inyección. Por otro lado, en EE.UU. se desarrolló otro concepto llamado Vasalgel, el cual apenas está en pruebas con animales.

Asimismo, científicos de la UCLA (EE.UU.) se encuentran desarrollando otros geles hormonales que pausen la producción de hormonas (con un funcionamiento similar a las pastillas anticonceptivas de las mujeres). No obstante hay un reto: se planea que la producción del esperma regrese a niveles de la infancia, mientras que los niveles de testosterona queden intactos en el resto del cuerpo. Teóricamente, el hombre se aplica el gel cada día: uno el de la progesterona en el abdomen y otro el de la testosterona en el brazo.

Además, otros estudios pretenden lograr fusionar la efectividad de un anticonceptivo y la prevención de contraer Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).