¿Qué es un “bebé de tres padres” y qué implicaciones tiene?

Traumas de postguerra. Régimen demográfico maltusianismo. Crisis económicas. Estos elementos fueron sólo algunos de los que afectaron la visión mental de la pareja y la familia. Las tentativas de reducir las secuelas traumáticas fomentaron el triunfo de los métodos anticonceptivos.

La ciencia se dedicó entonces a ofrecer una lista de algunas recetas y otros trucos que, a pesar de su ausencia de practicidad, se expandieron de boca en boca. Sin embargo, con el avance de la investigación y la tecnología médica, se comenzaron a dar a conocer métodos nuevos y precisos de anticoncepción así como de fertilidad para personas con problemas reproductivos.

El Reino Unido es uno de los países que se encuentra en la vanguardia en los temas de la reproducción. Por ejemplo, en 1978 nació en Cambridge la primera persona fecundada in vitro; en 1996, en Edimburgo, nació el primer mamífero adulto clonado, la oveja Dolly. Y ahora, este país se convierte en el primero que aprueba la creación de bebés que comparten el ADN de tres personas, conocido coloquialmente como “los bebés de tres padres”.

“El bebé de tres padres” es una enmienda a la Ley de Fertilización Humana y Embriología del 2008, la cual practica la donación de óvulo que, idealmente, evitará enfermedades genéticas transmitidas por algunas mujeres. Esta técnica se inició como una alternativa a las madres que presentan defectos en el ADN de las mitocondrias de sus óvulos, lo que puede provocar que los niños nazcan con daños cerebrales, musculares o cardiacos.

A grandes rasgos, se trata de extraer el núcleo del óvulo de la madre, implantarlo en el óvulo de una donante sana, cuyo núcleo se habría extraído previamente, fertilizarlo con el esperma del padre y volverlo a implantar en el útero de la madre. Idealmente, el bebé de tres padres tendría sólo un 0.1% del ADN de la donante, el cual equivale a la eliminación de posibles enfermedades genéticas.

Sin embargo, este hecho ha generado un miedo latente a convertir el planeta en la futurista novela del escritor británico Aldous Huxley, Un mundo feliz (1932). Estos “bebés a la carta” proveen la oportunidad de traer al mundo niños sin malformaciones (y evitar a las familias de vivir una “tragedia”. Sin embargo, se trata de un horizonte inquietante donde la clase socioeconómica alta podrá programar a sus bebés a ser más inteligentes, más atractivos, más sanos, más Alfa. Por ello, la diputada Fiona Bruce, opositora a la reforma, explica: “Estamos hablando ni más ni menos que de legalizar la ingeniería genética. La nueva técnica consiste en alterar el futuro del ser humano reemplazando unos genes por otros”.

Ante la propuesta humanística del “bebé de tres padres”, surgen dudas que, inevitablemente, darán pie a una puesta en escena de una rigurosa ética humanitaria y médica, así como cambios universalmente necesarios.

Fotografía principal: CuttieLittleDimple

 

Redacción

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