El sistema inmune no se hereda tanto como se adquiere del ambiente

 Tenemos la idea de que heredamos nuestro sistema inmune, si por fortuna nuestra madre y nuestro padre tenían buena resistencia a infecciones de virus o bacterias, lo mismo nos pasaría  a nosotros. Esto tal vez no sea del todo así, como muestra un interesante estudio.

Investigadores analizaron la función inmune de 105 pares de gemelos sanos antes y después de que recibieran una vacuna contra la gripe. Analizando 204 parámetro de función inmune, los investigadores notaron que las diferencias en tres cuartas partes de estos parámetros dependieron más de factores ambientes que de factores genéticos. En realidad la genética no mostró tener casi ningún efecto en como respondieron a la vacuna. 



Entre gemelos idénticos, que tienen el mismo genoma, la función inmune tuvo variación con mayor frecuencia entre más años tenían. Esto sugiere que los hábitos y las experiencias de vida moldean nuestras defensas más que el ADN que nos transmiten nuestros padres.

El factor más determinante que encontraron fue la infección previa de citomegalovirus, un virus que ocupa un porcentaje importante de nuestros recursos de defensa. En el caso de las personas que tienen un sistema inmune poco activo el citomegalovirus puede servir para incrementar la actividad; algo que resulta contraproducente en personas que tienen un sistema inmune trabajando a tope, a veces provocando enfermedades autoinmunes.