Conoce la influencia de la autoestima de las mujeres y el deseo de los hombres

El ideal del cuerpo femenino ha ido cambiando con el paso del tiempo: desde la silueta de avispa hasta el de una figura extremadamente delgada. Y sin preguntar, la mujer ha amoldado, a fuerza de dietas, ejercicio o intervenciones quirúrgicas, su estructura corporal a estos ideales a pesar de sus propios ideales o estructuras corporales. Pero entonces, con toda esta sobreexigencia en el cuerpo femenino, ¿quién colocó esas demandas en los ideales de las mujeres?

Al nacer en una sociedad patriarcal, donde la figura fálica es superior a la femenina, tanto hombres como mujeres adquieren nociones que condicionan nuestras actitudes de vida: conductas según el sexo (hombres y mujeres), expectativas de vida, autoimagen, autodefiniciones y, sí, también el ideal del cuerpo femenino.



Por lo que, al definir el atractivo físico de una mujer, se realiza dentro de un paradigma donde la mujer existe en función de la opinión de una figura fálica. Generándose así un efecto bola de nieve, donde la autoestima y la autopercepción de una mujer se alteran en caso de (no) formar parte de ese ideal.

¿Entonces qué se puede hacer al respecto?

Desde el momento en que tomamos consciencia de dónde vienen estos ideales, podemos empezar a adquirir nuevas premisas acerca de quiénes somos, cómo somos y hacia dónde queremos dirigirnos. Al preguntarnos cómo nos sentimos con nuestro propio cuerpo sin el filtro de las revistas, modelos y comentarios ajenos; al dejarnos ser según nuestros ideales de bienestar, empoderamiento y plenitud; al comprender que no estamos hechas para ser el entretenimiento visual de alguien más, sino para disfrutar de la belleza de nuestro cuerpo tal y como está. ¿Por qué? Porque queremos y podemos.