Les piden golpear a una joven, y estos niños responden de manera inesperada

 ¿Qué es la violencia?

Cuando esta palabra llega a nuestra mente, posiblemente imaginamos en una mujer siendo golpeada por un hombre. Inmediatamente paramos en seco, nos indignamos y decimos “¡No! A la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa”. Tampoco se le toca a niños, mujeres ni hombres.



Sin embargo, no toda la violencia se ve. Hay ocasiones donde existe la humillación, las mentiras, los maltratos, los gritos, los insultos, los celos, la manipulación, la explotación, el abuso, demandas de pruebas de virginidad, relaciones sexuales obligadas, desinformación, imposición de creencias que ponen en riesgo la salud tanto física como psicológica de otro individuo, entre otros.

Este tipo de violencia, casi invisible, afecta tanto hombres como a mujeres al formar parte de un paradigma con base en el machismo (el abuso de poder del hombre). En él, las mujeres deben tener un papel social inferior al hombre, existiendo en función a los deseos de una figura masculina. Ella debe mantenerse sumisa a ese individuo que la ama como ningún otro. Mientras que él, parece no tener la capacidad (o el permiso) de expresar un afecto real ante un público (ni ante un individuo); e inclusive puede encontrarse bajo la presión social de ser “un buen hombre”, según los parámetros establecidos sin congruencia alguna.

Dentro de este paradigma, se educa a nuevas generaciones que reciben mensajes como “no se le debe de pegar a una mujer porque eso es malo o porque soy un hombre”, dejando a un lado la otra violencia, aquella que no se ve. Sin conocer el verdadero significado del abuso y de la violencia, ni las razones por las que debe combatirse.

Cada ser humano goza de derechos a la vida, a la libertad y a la seguridad. Por lo que nadie debe ser sometido a torturas, tratos o penas degradantes, crueles e inhumanos tanto a nivel físico, emocional o sexual. De ese modo se planea obtener el grado máximo alcanzable de salir y bienestar a lo largo de la vida. Este es un derecho de todos y nadie nos lo puede arrebatar.

Por ello, a la hora de ver videos como el que compartimos a continuación, es indispensable cuestionarse cuál es la educación que estamos fomentando a nuestrxs hijxs en relación con sus vínculos afectivos y el autocuidado: ¿Cuál es la mejor manera de expresarle que necesita identificar y cuidarse de una situación de riesgo? ¿Cuáles son los diferentes tipos de violencia que se pueden experimentar? ¿Qué puede hacer él/ella ante una situación de violencia?

 

Twitter de la autora: @deixismj