Es tiempo de amar a tu cuerpo post-parto

El cuerpo de una mujer es sencillamente maravilloso. En él se puede nutrir la esperanza, la fortaleza y la trascendencia (tanto física como emocional). Y gracias a esa vasta capacidad que sólo una mujer puede gozar, también experimenta cambios que fluctúan entre lo físico, lo hormonal y lo psicológico.

Entre aumento de peso, las estrías, la fatiga y la habilidad emocional, un embarazo puede abrir heridas viejas relacionadas con la autoimagen. Cada vez que leemos “¡Recupera tu figura preembarazo!” se trata de alguien que juega con nuestras inseguridades para hacer dinero… ¿Y entonces qué hacer?



Kelly Coffrey, antigua obesa, actual entrenadora y redactora de Mind Body Green, te comenta qué hacer al respecto:

Aprendí que a menos (y hasta) que podamos hablar y tratarnos a nosotras mismas con respeto, odiaremos asimismo a nuestros cuerpos tanto esbeltos como obesos. También seremos capaces de criticar a nuestros cuerpos después de tener a un bebé que como somos en cualquier otra época de nuestra vida.

Tuve dos bebés en tres años. Si tú has tenido un bebé, entonces también te muestres interesada en conseguir tu cuerpo antes de embarazarte.

Desgraciadamente, nos mintieron a las madres jóvenes. Y esas mentiras nos detienen de disfrutar a nosotras mismas a nuestros bebés. Déjenme les explico.

Que podamos y debamos ser capaces de vernos exactamente igual tras el parto como lo éramos antes de embarazarnos es una mentira. No va a suceder. Hemos pasado por la experiencia física más intensa de la humanidad, y siempre cargaremos la evidencia de ello.

Algunas de nosotras seguiremos siendo redondas. Otras van a tener unos pies ligeramente más grandes. Otras obtendrán un tamaño de busto diferente. Otros tendrán kilómetros de estrías, o diferente cabello o una piel más oscura. Todo esto es normal y natural, y no hay nada malo con ello. Sin embargo, la noción de que estos cambios son problemas a resolver, eso sí está mal.

Para lo mejor o lo peor, nosotras, madres, tenemos la evidencia de la fortaleza y los milagros: entonces vamos a vestirlas con orgullo. Aceptemos nuestras estrías. Compremos nuevos zapatos para nuestros pies ligeramente expandidos. Caminemos con todo el peso y el orgullo que merece el Origen de la vida, ya que eso es lo que realmente somos.

Nunca volveremos a ser exactamente como lucíamos antes de embarazarnos, sin importar todo lo que digan esas farsas que intentan vendernos. Pero sí PODEMOS hacer cosas cada día para fortalecernos y, en consecuencia de esa fortaleza, tonificarnos tras el parto. Movernos con nuestros bebés en el mundo es un buen inicio.

Cada vez que levantamos a nuestrx bebé, lx cargamos para caminar o lx mecemos: estamos haciendo un entrenamiento de resistencia.

Y conforme nos sentimos más capaces, nos volvemos más fuertes. El resultado será esa fortaleza y esa tonalidad, así como un sentido bien merecido del poder y el orgullo.

Sé que estás cansada. Sé que te sientes insegura. Sé que te sientes abrumada. Pero te prometo que esas sensaciones no durarán para siempre. Hasta el momento en que las cosas cambien, tomarás las mejores opciones para cuidarte lo mejor que puedas. Esto comienza con empezar a aceptarte, a respetarte y a amarte con tu cuerpo de post-parto.