Los mitos de la desintoxicación de las toxinas

“¡Dietas para desintoxicar a tu cuerpo!”, “Mantente saludable con estos alimentos desintoxicantes”, “Con esta dieta olvídate de los radicales libres que envejecen a tu cuerpo”. Estos son algunos títulos de usualmente leemos en revistas o en sitios web, y que usualmente nos hacen cuestionar acerca de la salubridad de nuestras dietas diarias, de la estructura de nuestros cuerpos así como de nuestro bienestar.

Por ello es importante traer a consciencia términos y verdades à propos la desintoxicación corporal. Para iniciar, en locución médica, no existe tal dieta para “desintoxicar”; por el otro lado, el único método para gozar de una buena salud es la dieta y el ejercicio.



La idea de eliminar aquellos pecados caloríficos permite idear un paliativo perfecto que reduzca las consecuencias de un estilo de vida rico en comida chatarra y alcohol social. No obstante, este concepto pseudomédico no es del todo eficaz ni certero.

De acuerdo con Edzard Ernst, profesor complementario de medicina en Universidad Exeter, existen dos tipos de desintoxicantes: “El primero es un tratamiento médico para personas con abuso de sustancias con riesgo de perder la vida. El otro fue una palabra secuestrada por entrepreneurs, habladores y charlatanes para vender tratamientos falsos con ideas de liberar al cuerpo de las toxinas que has estado acumulado por toda tu vida.”

Las toxinas, dentro de lo que cabe, son necesarias para poder eliminar (por medio de la evacuación) lo innecesario dentro del cuerpo. Para lograrlo, el cuerpo cuenta con los riñones, los intestinos, el hígado, los pulmones y la piel para “desintoxicarse” por sí solo (sin la necesidad de algún elemento extra).

Gran parte de la publicidad de los alimentos actuales se encuentran relacionados con la lucha de las nocivas toxinas, sin especificar qué son realmente ni cuán contraproducentes pueden ser. Ahora se pueden comprar cientos de productos desintoxicantes en pastillas, tinturas, té, mascarillas para el rostro, sales para el baño, cepillos para el cabello, champús, gel para baño, tratamientos para el cabello, etcétera. Sin embargo, ninguno de esos productos regula la presencia de las toxinas en el cuerpo. Tiene más que ver con la dieta a base de verduras que realmente la compra compulsiva de esos falsos desintoxicantes.

Las consecuencias son evidentes: una fuerte irritación en el colon, ya que los componentes de los productos impactaron en las plaquetas del colon durante meses, perforando así las paredes del órgano.

Ernst explica que las toxinas es como la bebida: se sabe que beber en dosis moderadas protege al cuerpo de ciertos agentes nocivos. Por ello es importante contar con esa “dosis moderadas” de las toxinas, sin caer en el abuso ni en la ausencia.