¿Por qué hay personas que son “especiales” con la comida?

En algún momento de la vida nos hemos encontrado con personas “especiales” a la hora de comer: aquellas que, a cada hogar que llegan, necesitan cierto tipo de comida porque la ya preparada no les gusta o les hace daño; aquellas que comen con una sonrisa mientras que, por dentro, están muriéndose del asco; aquellas que prefieren siempre comer lo mismo, en vez de probar nuevos sabores.

¿Por qué las personas son así? Algunos dirán que es el tipo de personalidad; otros que es por la culpa de la familia de origen de la pareja. De acuerdo con la ciencia, parece ser que la selección rigurosa de la comida proviene de una suma de factores neurológicos, genéticos, psicológicos, entre otros.



Los investigadores del Philadelphia’s Monell Chemical Senses Center, un instituto de investigación dedicado al estudio de los olores y sabores, encontraron que el gen TAS2R30 codifica los receptores del sabor que determinan cuán poderosos son los sabores amargos en una persona, así como los deseos de lo dulce durante la infancia. Dado que los niños son más sensibles a lo amargo, ellos prefieren los sabores dulces.

Sin embargo eso no explica del todo por qué algunos les gusta lo amargo y a otros no. Según Marcia Pelchat del mismo instituto, las personas no desean probar nuevos sabores al considerarlo como un factor de riesgo que influya en su supervivencia. El objetivo pues es encontrarse en una exposición repetida del alimento considerado “sospechoso”:

Los sabores humanos también están fuertemente influenciados por el medio ambiente así como la experiencia. Investigaciones han demostrado que este proceso puede iniciar desde la matriz a través de la exposición de diferentes sabores vía el líquido amniótico y continúa después vía la leche materna.

Por lo que, al repetir su exposición de alimentos como el brócoli, coles de bruselas, espinacas; a fin que los niños puedan ir aceptándolos con el paso del tiempo. El objetivo es lograr que nuestrxs hijxs estén dispuestos a probar nueva comida gracias a su interés y curiosidad.

Un método para lograrlo es la comida arcoíris: aquella comida que tanto olores, sabores, texturas y colores entran en juego. Sin azúcares ni productos químicos, estos alimentos generan experiencias únicas y saludables en el cuerpo.