Este video muestra lo que los niños y adultos cambiarían de su cuerpo (la respuesta te sorprenderá)

¿Cuándo fue la última vez en que te sentiste genuinamente satisfecho con tu aspecto físico, sin la necesidad de una máscara camuflada en maquillaje o vestimenta aparentemente costosa? Quizá fue en el momento en que alguien se burló de algún aspecto de uno, convirtiendo ese fragmento en una globalidad de esa persona.

Esa vergüenza, vestida de dolor y miedo al abandono o rechazo, se impregna en las venas de este individuo con “imperfecciones”. Entonces se procura ocultar estos defectos que, según uno, son lo suficientemente importantes para que las personas nos rechacen o nos abandonen. ¿Quién podría querer a una persona orejona, narizona, frentuda, dientuda, panzona o velluda?



Probablemente, una persona que se considere con imperfecciones similares, y que sea capaz de proveer una relación afectiva segura y nutritiva. Esta persona que nos recuerde que el cuerpo es sólo una rebanada del pastel, y que el pastel es uno mismo; que tenemos derecho a soñar y la obligación a cuidarnos tanto física como emocionalmente; que es imprescindible abrazar las cualidades y defectos para mejorar el sabor y consistencia de ese pastel.

Este cambio positivo en la perspectiva de uno mismo es contagioso. Y basta con prestar atención a los aspectos adecuados para lograrlo. En caso de no creerlo, te compartimos este video que expresa la importancia de liberarse de las cadenas de la vergüenza de uno mismo: algo que uno mismo puede realizar. “Las personas como uno pueden lograr cosas extraordinarias; y esa acción positiva es contagiosa” Jubilee Project: