¿Por qué los enamorados usan apodos tan melosos?

Corazón, muñequita, amor, bichito, panquecito, pajarito, cuchurrumín, bombón, guapx, papacito, mamacita, queridx, chiquitx, bonitx, chaparrx, mi vida, corazón de melón, lindx, ratoncitx, princesa, cariñx, flacx, bizcocho, nenx, caramelx, cosita, pastelito, baby, . Son sólo algunos de los meros ejemplos de los apodos cuando uno está enamoradx. En ese momento sólo pensamos en expresar las emociones que sentimos hacia esa persona que nos hace sentir seguridad, confianza, deseo y amor.

Durante esta etapa del enamoramiento, necesitamos sentirnos merecedores de un amor único que sea capaz de liberarnos de la tristeza, la soledad y la insoportable sensación de abandono. De cierto modo, estas palabras son una válvula de escape de las sensaciones negativas, ofreciendo cambios neurológicos que se originaron durante la felicidad y gratificación de la infancia.



Al ser merecedores de este amor, y recibir sus expresiones de afecto, nuestro organismo segrega grandes cantidades de neurotransmistores: dopamina, dedicada a activar el sistema de recompensa, resintiendo sentimientos de placer, excitación, emoción, entre otros; feniltilamina, la cual es el químico del amor que induce a las emociones de euforia; oxitocina, la hormona del apego que libera impulsos de intimar y reconfortar.

Es así que nuestro cuerpo está preparado para sentir estas emociones de afecto; sin embargo, ¿por qué las personas deciden utilizar palabras para bebés? De acuerdo con un estudio de PsychologyToday, cada individuo tuvo la necesidad de ser alimentado, aceptado, apoyado, cuidado, amado. Por lo que un adulto expondrá y experimentará la manera en que fueron saciadas esas emociones durante la lactancia e infancia. Así, conforme creció, aprendió a través de lo que vio en sus relaciones interpersonales (padres). Estas palabras no son más que unas válvulas de escape a la sensación de ansiedad que llegamos a sentir en pocas ocasiones durante nuestra infancia.

Las palabras bonitas, aquellas que usamos para nombrar a la persona amada, sólo son expresiones impulsivas y premeditadas, cuyo objetivo es destapar las verdaderas emociones del hablante. Por consiguiente, son liberadoras, auténticas, naturales (sin importar cuán clichés sean), y por ello, sanadoras.

Fotografía principal: Isan