¿Es la primera vez que darás pecho? Estos consejos te ayudarán

La unión entre madre e hijxs es este vínculo único que sólo los implicados pueden atender  en este proceso de retroalimentación: mientras ella ofrece cobijo, alimento y expresión afectiva; él/ella brinda, además de sus demandas fisiológicas, la necesidad de amor que sólo su figura materna puede suplir. Y un ejemplo de la formación de esta conexión es el amamantamiento.

Las madres primerizas, sin un conocimiento fijo al respecto, no sólo experimentan cambios fisiológicos sino también emocionales. No saben exactamente a qué suena el llanto del hambre, o del sueño; por lo que necesitan ir descubriendo, junto con el bebé, a descifrarlo. Con el tiempo logran adaptarse a las demandas, después de haber descubierto ciertos hacks para facilitar el proceso del amamantamiento:



– Las cremas para la succión. La combinación de aceite de coco y hierbas medicinales ayudan a la cicatrización de los pezones. Ejemplo, Lansinoh lanolin.

– Una almohada para el amamantamiento. Protege a tu bebé mientras éste se alimenta acostado en una almohada.

– Infórmate de cómo mejorar el vínculo entre tu bebé y tú durante el amamantamiento.

– Hidrátate. El agua es vital para la producción de la leche.

– Descansa y relájate. La sensación de tranquilidad genera endorfinas (hormona del placer y felicidad), se transmite durante este momento; en caso de estar en prisas, estarías transfiriendo emociones derivadas del cortisol, como el estrés.

– Come todo lo que necesites. Al estar quemando entre 300 y 500 calorías al día en la transformación de leche, necesitas la suficiente energía para realizar las actividades diarias. Esa energía se alcanza con un buen alimento.

– Responde a las demandas de hambre, ya que el suministro de la alimentación se asocia con la necesidad de afecto en los siguientes años.

Fotografía principal: Santuri