Di no a las dietas durante el embarazo

Durante el embarazo la grasa se almacena con mucha más facilidad que en antes, la fisiología de la mujer es sabia y esto se da en parte para asegurarse que haya bastantes existencias de grasa durante el periodo de lactancia. La mayoría de las embarazadas engordan de forma considerable. En el primer trimestre del embarazo no subes mucho de peso  por las náuseas y porque no te da mucha hambre, después empieza el aumento de peso que no se detiene hasta unas semanas antes del parto. En la última etapa del embarazo la embarazada deja de comer porque el útero le empieza a presionar demasiado el estomago. Si al final sigues aumentando de peso es porque estás reteniendo líquidos, no grasa, que eliminarás por la orina después del parto. No existe un patrón predecible de aumento de peso. Una pauta razonable puede ser aumentar un promedio de medio kilo a la semana a partir del tercer mes. Di no a las dietas durante el embarazo Aunque aumentes mucho de peso durante el embarazo, nunca debes ponerte a dieta. Engordar menos de 8 kilos puede ser peligroso y desaconsejable. Las mujeres que hacen dieta durante el embarazo impiden que el bebé alcance su peso ideal. En el tejido adiposo se almacenan una serie de sustancias tóxicas que vas ingiriendo a través de los alimentos. Los alimentos se van contaminando con las sustancias que contaminan el medio ambiente (PVC y dioxinas). Las fábricas contaminan el suelo y el agua, a su vez se contamina el ganado, el pescado y finalmente el ser humano. Estas sustancias toxicas están presentes en los productos lácteos, la carne, el pescado y los productos industrializados como las papas fritas, galletas, etc. Productos como el PVC son solubles en la grasa, no en el agua. Significa que no se disuelven ni se eliminan por la orina, sino que pasan a formar parte del tejido adiposo, donde se van acumulando. Estos compuestos del cloruro no causan daño si se quedan en los tejidos adiposos, pero cuando una persona hace dieta se destruyen las reservas de grasa y se liberan todas esas toxinas que se han ido acumulando durante varios años. Las toxinas invaden la sangre. Y durante el embarazo la única forma de deshacerse de estas sustancias es a través de la placenta y la lactancia, es decir, pasando directo al bebé. Se ha demostrado que los niños que fueron expuestos a estas sustancias antes de nacer tienen un desarrollo neurológico inferior al de los niños que recibieron menos sustancias toxicas. Por eso es muy importante que la embarazada que quiera perder peso se espere hasta que haya terminado la lactancia.   Riesgos por una mala nutrición:

  • Bebés prematuros
  • Preclamcia
  • Stress fetal
  • Retraso mental
  • Dificultades de aprendizaje