La idea de autoestima está haciendo a los niños temerosos y frágiles

En las últimas décadas una de las nociones más presentes en la educación infantil ha sido la de “autoestima”, a veces con cierta obsesión porque el niño se sienta bien consigo mismo a pesar de todo, suponiendo que esto conlleva consecuencias benéficas en su adaptación social y otros rubros como el aprendizaje. Sin embargo, investigaciones recientes parecen confirmar que el imperio de la autoestima ha llegado a su fin, pues durante los últimos treinta años diversos estudios sostienen la idea de que el elogio fácil y gratuito no ayuda para nada a los estudiantes, antes bien, interrumpen oportunidades importantes de aprendizaje. Se ha demostrado con profusión que los niños premiados por ser inteligentes tienden a alejarse de las dificultades que podrían poner en duda su reputación. Así las cosas, un entorno plagado de elogios no hace más que debilitar a una persona en su capacidad para enfrentar y resistir las dificultades propias de la vida.