Tómate un respiro

Cuando te encuentres en un momento de crisis —el final de un largo día, los niños llorando, la casa de cabeza— deténte por 5 minutos para tranquilizarte, apártate de la situación, ve por un vaso de agua y bébelo pausadamente. Cuando hayas terminado te sentirás mucho más tranquila y podrás reemprender la batalla.