Para tranquilizar a tu hijo

Si ves que tu hijo está teniendo un día difícil, algo que puede ayudarlo a tranquilizarse es jugar con agua. Acércale una tinita con agua tibia, dale unas cucharas, ponle un poco de espuma y déjalo que juegue. Al cabo de un rato se sentirá mucho más tranquilo. Preferible en niños de entre 2 y 6 años.