Los “superpoderes” de los niños autistas según la serie Touch

Recientemente la cadena Fox lanzó al aire una nueva serie que lleva por título Touch, la historia de un padre viudo y su hijo autista que detrás de su mudez esconde un talento singular para “ver” las relaciones secretas entre las personas y predecir con exactitud matemática el futuro. Aunque ha habido otros intentos por retratar la condición autista en los grandes medios masivos de comunicación convirtiéndola en asunto de ficción, estos han sido más bien esporádicos y quizá este sería el primero en tomarla sostenidamente y ponerla en un sitio protagónico dentro de una producción televisiva. Sin embargo, esfuerzos como este pueden pervertir la percepción que se tiene sobre los niños autistas, fomentando la idea de que detrás de su aparente (o real) desinterés por el mundo que los rodea, se esconden habilidades sobrehumanas, talentos envidiables, capacidades que ninguno otro podría igualar, como si a la par de su condición (que se ve, así sea tácitamente, como una discapacidad) tuvieran a cambio un don secreto que les compensara esa aparente falta. Esto, sin embargo, no es del todo preciso, pues habla menos del autismo y quienes lo padecen que de aquellos que tejen estas elaboradas metáforas alrededor de dichos niños, como si fueran esas personas quienes tuvieran dudas y temores frente al niño autista. Visto desde fuera, el autismo parece una condición sumamente confusa, que tiende un velo de misterio sobre aquellos que parecen no vivir más allá de ese mundo herméticamente interior, aparentemente sin atender ni preocuparse ni corresponder con todos los cuidados que otras personas les procuran.  Y quizá esto es lo que algunos encuentren insoportable, acostumbrados como estamos a que el amor que entregamos se nos devuelva en igual o mayor medida. Quizá, a pesar de todo lo que se dice al respecto, lo verdaderamente intolerable e imposible sea, para algunos, el amor auténticamente desinteresado.