Las personas pueden sentir estrés incluso antes de haber nacido

Los investigadores Axel Meyer y Elbert Thomas de la Universidad de Constanza en Alemania acaban de revelar en un estudio que la capacidad de afrontar problemas en una situación adversa, sentir ansiedad y hasta los trastornos de personalidad pueden estar detonados genéticamente por algún evento de violencia, depresión o estrés que hay vivido la madre, adhiere al ADN desde el período de gestación. Dicho fenómeno que le atribuyen a una falla en el proceso epigenético consiste en una inhibición en la regulación de los genes a partir de la información que las células madres transmiten a las demás, y afecta principalmente al gen GR que es el que normaliza la respuesta hormonal del organismo ante las situaciones estresantes, haciendo que la persona sea más consciente de aquello que lo aqueja para poder reaccionar más rápido y con mayor lucidez a la eventualidad. El estudio que duró aproximadamente una década arrojó que los niños cuyas madres estuvieron crónicamente estresadas durante su embarazo, muestran índices más altos de lo normal en trastornos psicológicos, problemas de autoestima e hiperactividad. “Parecería como si el feto recibiera señales de su madre que le indican que va a nacer en un mundo peligroso”, señalaron los doctores Helen Gunter y Thomas Elbert, de la Universidad de Constanza. El estudio habla de una de las enfermedades crónicas de nuestra era, el estrés, que hace apenas unas décadas ni siquiera existía y que, hoy en día, aqueja a más de tercio de la población en el mundo. El estudio afirma que, en la actualidad, un recién nacido tiene 50% más posibilidades de sufrir estrés que hace 50 años, una cifra desorbitante y preocupante.