Sé una mamá sostenible y enséñales a tus hijos como preservar nuestro ambiente

Pensar en sostenibilidad ambiental es una forma de vida que se extiende y permea todos los ámbitos de nuestra vida. Un estilo de vida sostenible implica una responsabilidad no solamente inmediata, si no un compromiso con el futuro de las futuras generaciones; como madres, sabemos que procurarles a nuestros hijos un mejor futuro, implica adoptar ciertas acciones que los guiarán por un camino que proyecte la preservación de su ambiente. Es muy común escuchar que las personas se quejan y dicen que no hay mucho que se pueda hacer por el gran deterioro que ya tiene nuestro planeta, sin embargo es cuestión de poner nuestro granito de arena y convertirlo en un hábito, para así contagiar a las personas que se encuentran a nuestro alrededor. No se vale tener la actitud derrotista de “no se puede hacer nada” porque es justo lo que nos ha llevado hasta el punto lamentable en el que se encuentra nuestro medio ambiente. Así que, como madres tenemos una responsabilidad extra ya que, estamos formando e instruyendo a nuestros pequeños para que puedan afrontar los cambios climáticos y ecológicos fuertes que les espera. Teniendo en cuenta lo anterior, la maternidad sostenible es simplemente una extensión de un estilo de vida que se forja en las actividades más sencillas y cotidianas que, en suma y a la larga, terminan siendo las más importantes: 1.- Fíjate en tus productos de limpieza antes de comprarlos Sí, sabemos que hay detergentes o suavizantes de ropa que prometen y tienen  efectos casi mágicos en nuestra ropa, pero que contaminan terriblemente nuestro ambiente y los mantos acuíferos. Igualmente, es menester revisar todos aquellos productos a base de cloro o desinfectantes que prometen salvaguardarnos de las bacterias y enfermedades; ojo, están hechos a base de químicos muy fuertes que, más que hacerte un bien dañan terriblemente tu sistema inmunológico, mucho más si estás embarazada. Una alternativa real son los limpiadores caseros: el bicarbonato, el vinagre y el jugo de limón pueden convertirse en una opción y tus armas secretas en la cocina y el baño, además de que no emiten productos perjudiciales para tu familia. 2.- Evita los pasillos de comidas congeladas o enlatadas en los supermercados, opta por los productos en los mercados y cocinarlos tú misma. Sí, sabemos que las dinámicas modernas nos exigen utilizar nuestro tiempo al máximo y cocinar es una actividad que muchas no hacemos ya. Sin embargo, velo como una inversión a largo plazo: en salud y monetaria. 3.- Enseñe a su familia cómo reducir, reutilizar y reciclar. Una de las maneras más fáciles es que te ayuden a separar la basura en contenedores diferentes: papel, latas o botes, vidrio, plástico; para hacerlo atractivo a tus niños y hasta divertido, puedes poner un código de color a las cajas y enseñarles a colocar la basura en el contenedor correspondiente. Fíjate qué materiales se pueden reutilizar y deja que la imaginación de tus hijos y la tuya los conviertan en artesanías o artículos a lo que se les puede dar un segundo uso; por ejemplo, los folletos y revistas son útiles para los collages y las tareas escolares. Sigue estos pequeños consejos y siéntete orgullosa de estar haciendo algo real por tu contexto más inmediato y, al mismo tiempo, por el futuro de tu familia y las nuevas generaciones.