Niños bilingües: dos lenguas, dos mentes

Ser bilingüe cambia permanentemente la forma en que se desarrolla el cerebro: potencializa el aprendizaje, la multifuncionalidad, la solución de problemas e incluso protege al cerebro contra los estragos de la vejez, afirma estudio.



La mejora cognitiva es sólo el comienzo. Según algunos estudios, los recuerdos, los valores, incluso la personalidad, puede cambiar dependiendo del idioma que se habla. Es casi como si los cerebros bilingües poseyeran dos mentes separadas, lo cual nos habla del papel fundamental del lenguaje en el pensamiento humano.

“A pesar de que en siglo XIX se pensaba que el bilingüismo confundía a los niños y obstaculizaba aspectos de su desarrollo dando como resultado un coeficiente intelectual más bajo, nada más falso”, aseguró la neurocientífica Laura Ann Petitto de la Universidad de Gallaudet en Washington DC.

Y es que, gracias a los recientes avances tecnológicos en neurociencia y al uso del espectroscopio de infrarrojo cercano (fNIRS) que forma imágenes del cerebro como en un monitor, siendo posible mirar dentro del cerebro de los bebés. Por primera vez, los investigadores pueden observar los cerebros de los bebés pequeños en sus primeros encuentros con el lenguaje.

Usando esta técnica, Petitto y sus colegas descubrieron una profunda diferencia entre los bebés criados hablando de uno o dos idiomas, asegurando que los bebés nacen como “ciudadanos del mundo”, capaces de discriminar entre los sonidos de cualquier idioma. En el momento en que cumplen un año de edad, pierden esta capacidad, guiándose exclusivamente por los sonidos de su lengua materna.

El estudio de la Universidad de Gallaudet encontró que a los niños a los que se les habla en dos idiomas mostraron un claro aumento de actividad neurológica, en respuesta al desarrollo de una capacidad que les permitirá aprender con evidente facilidad distintos idiomas a lo largo de su vida.