El consumo de grasas saturadas se asocia con la demencia senil en mujeres, afirma estudio

La importancia de la expresión “una alimentación balanceada” fue respaldada una vez más por un estudio científico: las personas que ingieren cantidades altas de grasas saturadas (grasas animales) son más propensas a sufrir demencia senil, a diferencia de aquellas que crean un equilibrio entre las saturadas y la insaturadas (grasas vegetales).



Científicos de la Universidad de Harvard estudiaron el caso de 6.183 mujeres mayores de 65 años de edad, haciendo un seguimiento periódico de su consumo de grasas durante 4 años, así como de los cambios en sus habilidades mentales. Las mujeres completaron un cuestionario sobre alimentación al inicio del estudio, y continuamente se sometían a exámenes de capacidad mental.

Después de estudiar los factores generales de salud y los socioeconómicos, los investigadores encontraron que las mujeres que consumían la mayoría de grasas saturadas eran un 60 por ciento más propensas a la demencia senil que aquellas que consumieron pocas de estas grasas durante su vida.

Por otro lado, las mujeres que consumen más grasas insaturadas fueron un 44 por ciento menos propensas a tener delirios.

“La gente podría considerar la posibilidad de realizar cambios o sustituciones en su dieta y tener un balance entre los 2 tipos de grasas que son necesarias para el organismo”, dijo la autora principal del estudio, la doctora Olivia Okereke, profesora de psiquiatría en Harvard.