¿Solo pensar en vino basta para relajarse?

Sólo la idea de una copa de vino podría ser suficiente para relajarte, afirman científicos de la Universidad de Victoria en Nueva Zelanda. Debido a la imagen positiva que recrea el vino en nuestro pensamiento y a que esperamos que el alcohol nos “aliviará”, es que respondemos de manera más abierta y locuaz, en un intento inconsciente para satisfacer nuestras expectativas.



Somos muy dados a sugestionarnos y a creer que una bebida alcohólica nos hará sentir mejor o socializar con más facilidad en una fiesta y, en gran medida, así es; esto se debe al fenómeno conocido como “esperanza de respuesta”, forma en que podemos predecir en cierta medida la manera en que reaccionaremos en diferentes situaciones.

Y si bien hay muchas personas que sentirían el efecto hasta beber, el presente estudio sugiere que la simple expectativa de cómo la bebida “nos hará sentir mejor” también juega un papel clave: el poder de la sugestión es más imperante de lo que solemos creer.

Otros estudios han demostrado que el poder de la sugestión puede ayudar a las personas a desempeñarse mejor ante situaciones difíciles e incluso influye en la forma en que responden a los tratamientos farmacológicos, fenómeno que se conoce como “efecto placebo” y que fue el ancla para estudiar el fenómeno de la “promesa de bienestar” y las bebidas alcohólicas.