¿Deben los padres modificar sus hábitos gastronómicos ante sus hijos?

La crianza en el aspecto de la relación con el alcohol parece ser más fácil en un contexto europeo donde las familias son propensas a consumir vino y otras bebidas alcohólicas en la comida y como parte de su cultura cotidiana. Pero de este “lado del charco” es común que aquellos padres que beben modifiquen o hasta oculten sus hábitos a sus hijos, ¿es esto saludable?

Algunas investigaciones sugieren que los niños deben tener una relación saludable con el consumo de alcohol que perciben de los mayores, y parte de ello consiste en no tratar el tópico como un tabú.  Si como padres modelamos una aproximación al alcohol donde demostramos que  la bebida es un medio para alcanzar un estado mental alterado de la mente y que dicah experiencia está reservada para los adultos, estamos haciendo mal.

El mensaje debe centrarse en la apreciación de la propia bebida; ¿por qué este vino y por qué con esta comida?, ¿cuáles son las cualidades de cada uno y por qué se mezclan mejor con ciertos ingredientes y no con otros?. Mejor aún, ¿cuáles son las técnicas de destilación, historia detrás de los cócteles especiales, los contextos culturales de los aperitivos y otros rituales para beber?

Al enseñar el arte de beber (al igual que el de la cocina), debemos inspirar un respeto a la práctica. Ponemos el ejemplo de la cocina por que, al igual que hábitos exacerbados en la bebida pueden generar alcoholismo, en la gastronomía provocan obesidad y problemas de sobrepeso. No hay que olvidar que todo hábito y práctica se transmiten con las cualidades que queramos dotarles.