Desbalance en población bacterial del intestino, posible causa del autismo

Un nuevo estudio científico sugiere que existe una correlación entre la salud del intestino y su ecosistema de bacterias y microorganismos asociados y el autismo. El autismo es una enfermedad del cerebro, pero 9 de cada 10 personas con este padecimiento sufren de problemas gastrointestinales como síndrome de intestino inflamado o intestino permeable.

Investigadores de la Universidad de Arizona State compararon los microbios presentes en las heces fecales de de niños con autismo y niños sanos y descubrieron que en el caso de los niños con autismo existían niveles alterados de algunas bacterias, específicamente una menor cantidad de la especie bifidobacterium, la cual promueve la salud intestinal y la producción de ciertos neurotransmisores. 

La pregunta en estos momentos tiene que ver con establecer si estas diferencias microbiales son la causa o la consecuencia del autismo. Un estudio anterior sugiere que al menos los síntomas del autismo pueden ser tratados reestableciendo el balance de los microorganismos presentes en el microbioma, esto al menos en roedores. Investigadores del Instituto de Tecnología de California indujeron síntomas como los del autismo en roedores y luego los trataron con la bacteria Bacteroides fragilis. Este tratamiento probiótico logró atenuar los síntomas de comportamiento, falta de comunicación y disminuir la ansiedad.

Existen reportes de pacientes con autismo que se han beneficiado de seguir una dieta orientada a reestablecer el balance de la flora intestinal, utilizando alimentos prebióticos y probióticos (como vegetales fermentados). Se teoriza que el vínculo ente el intestino y el autismo podría efectuarse vía lo que se conoce como el axis-cerebro-intestino , el cual comunica el sistema nervioso entérico, donde se fabrica hasta el 90% de la serotonina y el 50% de la dopamina, con el sistema nervioso central (aunque se ignora comúnmente, nuestro intestino está forrado de millones de neuronas que tienen una acción autónoma).

Bacterias como las que pertenecen a la familia de bifidobacterias son transmitidas de madre a hijo en el parto y a través de la leche materna. El abuso de antibióticos, el exceso de sanitización y el nacimiento por cesarea han sido correlacionados con la pérdida de estas bacterias benéficas.

Más información en Scientific American

Redacción

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