Con una buena alimentación en el embarazo tu hijo dormirá mejor

Quizá uno de los momentos de la vida en los que nuestro merecido descanso nocturno se ve más coartado y amenazado es cuando nos convertimos en nuevos padres y la exaltación inicial se torna en un estado continuo de agotamiento e insomnio forzado como resultado del primer choque intergeneracional entre los diferentes biorritmos y necesidades del bebé y de los nuevos padres.



Como para tantas otras circunstancias de nuestras vidas y de nuestra salud, la mejor solución venga quizá de la prevención y más en concreto de manos de la nutrición. No, no estamos hablando de variar la dieta del bebé ya que las opciones no son ni numerosas ni recomendables, sino de la dieta de la madre antes y durante el embarazo.

Estudios llevados a cabo por investigadores holandeses en más de 3.000 niños han venido a demostrar que niveles bajos de ácido fólico (vitamina B9) en la madre antes de y durante el comienzo embarazo aumentan en casi un 60% los problemas emocionales y de comportamiento de la descendencia a los 18 meses y a los tres años comparado con niños cuyas madres tenían niveles apropiados de esta vitamina; añadiendo así soporte a otros estudios previos que habían asociado la dieta materna durante el embarazo con el comportamiento del bebé.



Lo que estas investigaciones recientes aportan de nuevo es que una ingesta apropiada de folatos, vegetales verdes, frutas, cereales, legumbres, levaduras, frutos secos e hígado, por parte de la madre puede tener beneficios más allá del reducto de las patologías graves y poco comunes como la espina bífida y otros desórdenes neurológicos profundos y afectan de manera generalizada el estado emocional y el comportamiento del recién nacido en un momento vulnerable y determinante de su existencia y que probablemente le marque para el resto de su vida. Aunque estas investigaciones no estaban diseñadas para definir mecanismos, es posible que los efectos observados sean debidos a cambios epigenéticos en el embrión y el feto provocados por la dieta materna.

La mejor manera de que no perdamos el sueño por las emociones y el comportamiento de nuestros hijos y quizá así convertirnos en venerables y saludables centenarios, es proporcionales desde la concepción con un ambiente nutricional apropiado para su desarrollo óptimo tanto biológico como psicológico.



Redacción

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