Los niños tienen que recibir dos cosas de sus padres: “Raíces y Alas”

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“[…] Cualquier niño que quiera orientarse en el futuro debe primero de poder confiar en sus propias experiencias, en sus sentidos, en sus pensamientos y en su corazón. Este niño, va a requerir de compañeros creativos y confiables que trabajen a su lado, de lugares en los cuales desarrollarse, de probar sus propias fortalezas y de compartirlas con otros.

Estos requerimientos hacen que muchas personas alrededor del mundo estén buscando alternativas a los programas tradicionales de educación. Es entonces cuando encuentran las escuelas Waldorf que se enfocan en las habilidades y la voluntad que tienen los alumnos para desarrollarse. Entre las sugerencias que hizo Rudolf Steiner a los maestros, estaba el permitir a los niños volverse activos por decisión propia. La educación Waldorf no cumple con los cánones tradicionales de aprendizaje, ni persigue los resultados tradicionales. Por el contrario, estimula a los alumnos a descubrir por sí mismos la manera de armonizar su pensamiento, sentimiento y voluntad […]. Esta es la única forma en la que podrán encontrar la tarea y misión única que tienen en este mundo” Henning Kullak-Ublick

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