La atleta olímpica como modelo a seguir


Gracias a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, las pantallas se llenaron de mujeres que no son talla cero, ni esqueléticas, ni cumplen con el molde típico del cine y la televisión. Son mujeres que se ven seguras, orgullosas y que no temen a sudar, despeinarse y pelear, bajo millones de miradas, con tal de conseguir su meta. Se agradece que se le otorgue un modelo así a las jóvenes de hoy en día. 

“Creo que es excelente que se quite el foco de los palos que se pasean por la pasarela y se ponga en lo que el cuerpo femenino es capaz de hacer. Es importante que las niñas piensen: ‘sabes qué, yo puedo hacer lo que sea’”, dice Nina Morris-Evans, una londinense de 14 años.

Según un estudio de la Women’s Sport and Fitness Foundation, las niñas de 8 años realizan más o menos las mismas horas de ejercicio que los niños, sin embargo, los porcentajes se reducen a la mitad para cuando cumplen 14 años. ¿Las razones? A muchas jóvenes no les gusta hacer ejercicio enfrente de los niños, o no se sienten seguras de sus habilidades, o les preocupa lo que piensen sus amigos y compañeros.

El ejemplo de las atletas olímpicas provoca que las niñas piensen: “no sólo son las mujeres que yo quiero ser, sino este es todo el trabajo que tengo que realizar”.

En la mayoría de las series de televisión, las mujeres se pelean y se quejan por todo. En la arena, sí compiten ferozmente, pero al final estrechan la mano de la oponente, pues saben lo mucho que ella también ha entrenado.

Tal vez sea difícil que este ejemplo se mantenga por mucho tiempo: la televisión está llena de mensajes negativos hacia el cuerpo de las mujeres y, fuera de los Juegos Olímpicos, menos de un 5% de las coberturas de los medios se le dedica a los deportes femeninos. Pero, tal vez el cambio comience dentro de cada uno.