Nuevo método anticonceptivo masculino es ahora reversible

Cuando se habla sobre la salud sexual, es importante conocer nociones que permitan disfrutar al máximo de ésta. El sexo, por sí solo, es una actividad que realza una significativa parte de una persona: sus emociones, pensamientos, personalidad, autoimagen, historial autobiográfico y cultural, entre otros.

Por consiguiente, por más sencillo que parezca, la sexualidad tiene un cierto aspecto de complejidad. Ésta implica, además de lo anteriormente mencionado, un enorme respeto tanto al cuerpo como a la persona que lo ejerce. A una conciencia que sublima una energía trascendental de las necesidades tanto fisiológicas como psicológicas (e inclusive emocionales).



Debido a una presión social, muchas veces las personas caen en el mal hábito de la ignorancia y el conocimiento popular. Produciendo falsas nociones acerca de la protección sexual contra enfermedades de transmisión sexual o mero control anticonceptivo.

Actualmente existe sólo un método para prevenir cualquier enfermedad de transmisión sexual (el condón), mientras que hay una vasta diversidad de métodos anticonceptivos. Éstos últimos caen en la responsabilidad de quien lo utiliza: hombres y mujeres necesitan ejercer su derecho (y obligación) de cuidar tanto a su cuerpo como persona. Por lo que, gracias al avance de la tecnología y medicina, nacen cientos de alternativas para el control anticonceptivo.

Hace un par de semanas la Fundación Parsemus dio a conocer un nuevo método anticonceptivo masculino cuya característica es la reversibilidad. Llamado Vasalgel, esta alternativa permite bloquear los espermatozoides durante un lapso de seis meses.

Con una guía de inhibición reversible del esperma (RISUG, por sus siglas en inglés), este método anticonceptivo, no hormonal, sólo requiere un único tratamiento en un periodo largo de tiempo. A diferencia de la vasectomía (donde se cortan las vías de deferencia), Vasalgel sólo implica una inyección de un polímero contraconceptivo dentro de las mismas vías, el cual bloquea el paso de cualquier esperma a través del tubo. Mientras tanto, el hombre sigue eyaculando de manera regular.

Este método, interesante en sí mismo, es un avance médico trascendental que pone en evidencia el empoderamiento tanto del hombre como de la mujer en relación con su sexualidad. Sin embargo, es importante recordar que esto no es una puerta abierta a la libertad sexual segura; es decir que es necesario el uso de un condón para prevenir cualquier infección.

Fotografía principal: Women’s Health Magazine