Pañales desechables: ¿lujo o necesidad?

La actual crisis económica que azota algunos países del continente europeo, en especial España, ha hecho que los gobiernos busquen maneras de solventar los gastos, aumentado los impuestos en varios productos de la canasta básica, entre ellos los pañales desechables.



El gobierno español decidió aumentar a partir de este 1 de septiembre de un 18% a un 21%, el costo en los pañales desechables, relativamente casi nada. Pero en realidad: ¿usar pañal se puede considerarse un artículo de lujo?

En tiempos antiguos se utilizaban hojas, pasto o pieles de animales a manera de pañales. En los climas más tropicales los niños andaban desnudos, pero las mamás tenían que anticiparse a las necesidades de los bebés para evitar una sorpresa dentro de la choza.

Los “innuits”, esquimales de Alaska, usaban pieles de foca rellenas de musgo para envolver con ellos a sus bebés. Los nativos norteamericanos usaron pieles de conejo rellenas de pasto, al igual que los incas.

En la época de los pioneros, en Estados Unidos, las madres hacían los pañales de sus hijos con retazos de diferentes telas. Una vez mojados sólo se dejaban secar cerca de la chimenea para volver a ser utilizados.

A mediados de los años 40, ya en el siglo XX, el primer pañal desechable para bebé fue lanzado al mercado en Suecia, impulsado principalmente por la escasez de algodón que ocasionó la Segunda Guerra Mundial, pero no tuvo mucha aceptación.

Seis años después, Marion O’Brien, en Estados Unidos, obtuvo la patente para diseñar un pañal con cubierta impermeable: utilizando varias cortinas de baño y trabajando con su máquina de coser, fue perfeccionando una cubierta que se ajustaba perfectamente al cuerpo de los niños, a prueba de escurrimientos y reutilizable que, a diferencia de los calzoncitos de hule de la época, no provocaba rozaduras.

El pañal desechable era un artículo “lujoso” en la década de los 50 y solamente se usaba en ocasiones especiales, como en viajes de vacaciones o para las visitas al doctor. No era común ver a un bebé usando un pañal desechable.

En este siglo, la tendencia mundial es diseñar pañales cada vez más compactos, cómodos para el bebé y amigables con la ecología.

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¿Volverías a utilizar pañales de tela para ahorrar dinero y reducir el desperdicio y el impacto negativo al medio ambiente que generan los pañales desechables?