¿Qué hace diferente a la educación Waldorf?

         
Por: Redacción



La pedagogía Waldorf tiene sus raíces en la investigación del científico y pensador austríaco Rudolf Steiner. De acuerdo a la filosofía de Steiner, el ser humano es una individualidad de espíritu, alma, y cuerpo, cuyas capacidades se despliegan en tres etapas de desarrollo hacia la madurez del adulto: primera infancia, niñez, y adolescencia.

Pocas pedagogías centran su interés en el niño en sí, Waldorf es una de ellas.

A primera vista Waldorf pareciera ir contra la corriente actual en la educación. No pretende acelerar el crecimiento ni el aprendizaje de los niños, acortando su infancia, ni llenar a los niños de información y datos, sino despertar en ellos un sano y sincero interés por el mundo. Tampoco pretende una temprana intelectualización forzada a través de cargas académicas abrumadoras que generan ansiedad y problemas de aprendizaje en los niños. Aprender no debe de ser estresante, debe ser interesante u divertido.

Podemos enumerar algunos puntos como los más relevantes; aunque son muchos los que dan como resultado una educación equilibrada del niño como un todo: pensamiento, sentimiento y voluntad. Pero podemos concentrarnos en cuatro muy importantes.

1.-La educación Waldorf se basa en un profundo conocimiento del desarrollo del ser humano. Enseñamos a los niños en el momento en que están listos para recibir información.
En el preescolar, el niño aprende a través de la imitación de los adultos. Todo lo que rodea al pequeño debe ser digno de ser imitado, el contexto que lo rodea se convierte en fuente de conocimiento que más tarde se convertirá en el cimiento del aprendizaje académico.

A partir de la adolescencia la enseñanza debe retar el pensamiento de los alumnos y satisfacer la búsqueda intelectual de la verdad.
Ahora el niño ha desarrollado su pensar lógico y abstracto, busca la relación causa-efecto en todos los eventos del conocimiento, los conceptos mentales comienzan a adquirir verdadero significado para él. Es el momento en que la Física, la Química y la Fisiología adquieren un interés relevante.

2.- En todas estas etapas el niño es acompañado por una figura de autoridad confiable con la cual el niño puede vincularse emocionalmente: el maestro.



En las escuelas Waldorf, idealmente, el maestro acompaña a su grupo durante los primeros seis u ocho años. Es labor del maestro conocer las necesidades de cada etapa de desarrollo para ayudar a no forzar la energía que se va transformando en el niño. Así como conocer la currícula y establecer la metodología más adecuada a las condiciones muy particulares de su grupo. Su entusiasmo por aprender y crecer juntos con su grupo es más valorado por sus alumnos, infundiendo en ellos respeto y admiración por su trabajo y esfuerzo lo cual lo sitúa en su jerarquía natural.

3.- En las escuelas Waldorf les enseñamos a colorar el proceso más que el resultado. Lo cual los hace enfrentarse a las situaciones cotidianas desde una posición más ventajosa.

Los niños no aprenden por lograr únicamente una buena calificación que los coloque en los primeros lugares del cuadro de honor. Esto sólo llena las expectativas adultas. Aquí los niños aprenden por el gusto innato de aprender. Se reta su interés, su curiosidad cada día, a través de imágenes que estimulan su imaginación y de actividades artísticas que desarrollan su creatividad lo cual apoya la construcción de su residencia desde edad temprana.

4.- Esta pedagogía promueve, cuida y defiende la unicidad del individuo.
Reconocemos que cada ser humano tiene ciertas capacidades únicas e irrepetibles por lo que promovemos y respetamos la esencia de cada individuo para que con el tiempo desarrolle su máximo potencial personal y pueda hacer una aportación significativa al mundo.



El método educativo Waldorf garantiza una enseñanza para cabeza (razón) el corazón (sentimiento) y las manos (motricidad) todos los días, obteniendo como resultado una satisfacción y una sensación de plenitud en cada individuo.

Esto resulta en “La formación de seres humanos libres, capaces de por sí mismos encontrar propósito y dirección a sus vidas”.