¿Deberíamos tomar menos fotos a nuestros hijos?

David Zweig, en el New York Times, ha observado el comportamiento de las primeras generaciones de niños que han pasado toda su vida con el conocimiento de los gadgets, en especial las cámaras digitales.



Durante nuestra infancia y crecimiento, conocimos que para tomarnos fotografías debíamos comprar rollos y luego revelarlos, y quizás luego colocarlas en un álbum. En ese entonces no oprimíamos el obturador de la cámara tan seguido; esto le daba, tal vez, un carácter especial a las fotografías que tomábamos.

Ahora, hay padres e hijos descargan decenas o centenas de fotos al mes desde las cámaras de los celulares. No podemos negar que tomar fotografías se ha vuelto una obsesión. El problema es que, entre más grabemos, los niños son más conscientes de que deben actuar para la cámara, en lugar de ser espontáneos y naturales.

“El otro día, en un momento muy dulce, mi hija uso su brazo alrededor de su hermano de 1 año. Antes de que mi esposa y yo termináramos nuestro ‘aww’, mi hija dijo ‘toma una foto’. Una niña de 3 años no debería saber cuáles de sus acciones son merecedoras de ser documentadas; ella debería estar y sentir el momento”, afirmó Zweig.